25 de marzo de 1976 8:30 a.m.
Hijita, aquí me tenéis con mis manos enriquecidas de gracias y envueltas con los resplandores de luz para llamar a todos mis hijos a la conversión; ¡esta es la semilla de gloria que les ofrezco como María Reconciliadora de todos los Pueblos y Naciones, porque vengo a reconciliarles! ¡Reconciliación es la herencia de la fraternidad divina de mi Divino Hijo! ¡Hijita, lleva mi mensaje a todos, os guardaré aquí en mi Corazón desde hoy y por siempre!
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