Entrevista a la sierva de Dios María Esperanza de Bianchini en la residencia de la Flia. Cannon. San Isidro, Buenos Aires, Argentina

Jueves, 15 de junio de 2000

PERIODISTA GRACIELA URREAGA: Para nosotros es una suerte, Sra. María Esperanza, tenerla acá con nosotros, ¿no?, a usted y a toda su familia de Venezuela, así que nos gustaría muchísimo hablar con usted un ratito para que nos cuente cómo comenzó esta experiencia con la Santísima Virgen tan directa.

SRA. MARÍA ESPERANZA DE BIANCHINI: Ay, esto es largo. Bueno, la Santísima Virgen me dijo que fuera a Betania; ya ella se hacía sentir, había venido muchas veces, desde niña yo la sentía que me hablaba, que me decía muchas cosas, pero yo siempre silenciosa, no me atrevía a decirlo porque iban a decir que estaba loca, que estaba inventando.

PERIODISTA GRACIELA URREAGA: Claro, no le creían al comienzo.

SRA. MARÍA ESPERANZA DE BIANCHINI: No, porque yo no lo quería decir.

PERIODISTA ROLANDO VERA: No, ella no lo quería decir.

SRA. MARÍA ESPERANZA DE BIANCHINI: No lo quería decir justamente para que no dijeran que yo estaba mal, ¿usted sabe?, porque la gente se imagina enseguida que… pero verdaderamente para el día de Betania sí que me conmovió.

PERIODISTA GRACIELA URREAGA: ¿Ese día?

SRA. MARÍA COROMOTO DE MARRERO: Sí, el día de la aparición de la Virgen en Betania.

SRA. MARÍA ESPERANZA DE BIANCHINI: Me conmovió muchísimo porque ella nos mandó y estábamos allá arriba.

SRA. MARÍA COROMOTO DE MARRERO: Estábamos en la casa… en el trapiche.

SRA. MARÍA ESPERANZA DE BIANCHINI: Estábamos en la casa primero, en el trapiche. Ella me dijo que venía y nos mandaron a la gruta, entonces fuimos a la casa y después fuimos a la gruta. Como que estoy caminando…

SRA. MARÍA COROMOTO DE MARRERO: Ella se siente así como que va caminando.

PERIODISTA GRACIELA URREAGA: Que lo está viviendo, ah bueno, que lo participemos todos juntos entonces esta experiencia.

SRA. MARÍA ESPERANZA DE BIANCHINI: Estábamos allí, – ¡ay qué belleza!, es que me dan ganas de llorar – bueno, entonces cuando estábamos allí empezó el sol a hacer así: Sss, el sol hacía así.

PERIODISTA GRACIELA URREAGA: El sol era como que se acercaba y se iba, se movía.

SRA. MARÍA ESPERANZA DE BIANCHINI: Sí, en una de esas vino ella, apareció la Santísima Virgen, y yo: “Vean, vean a la Virgen Santísima.” La vio todo el mundo, todo el que estaba allí la vio.

PERIODISTA GRACIELA URREAGA: Tuvieron la posibilidad de estar en Finca Betania y además de su familia, los que estaban, estuvieron porque sabían que algo estaba sucediendo. ¿Verdad?

SRA. MARÍA ESPERANZA DE BIANCHINI: Sí, estaba todo el mundo pendiente de eso, no fue de sorpresa ni nada porque ya eso venía, ella dijo que venía.

SRA. MARÍA ESPERANZA BIANCHINI (HIJA): En el mensaje.

  1. GEO BIANCHINI: Pero eso lo sabías solamente tú, María Esperanza. (Risas.)

SRA. MARÍA ESPERANZA DE BIANCHINI: Porque yo no quería alborotar a la gente, porque entonces parecía de que yo estaba haciendo escándalo. Yo soy muy… ¿tú sabes? Yo voy un pasito chiquito, un pasito así.

SRA. MARÍA COROMOTO DE MARRERO: Muy prudente.

PERIODISTA GRACIELA URREAGA: Entonces, providencialmente la Santísima Virgen hizo que hubiera más gente como para dar testimonio. ¿Esto en qué año fue, María Esperanza?

SRA. MARÍA ESPERANZA DE BIANCHINI: Digan ustedes el año porque ahorita…

SRA. MARÍA COROMOTO DE MARRERO: En 1984, 25 de marzo de 1984.

PERIODISTA ROLANDO VERA: El día de la Anunciación.

PERIODISTA GRACIELA URREAGA: Ahora, recién comentó usted que ya había tenido otras experiencias. ¿O sea, en realidad ella cuándo comenzó a manifestarse, en 1976?

SRA. MARÍA COROMOTO DE MARRERO: Sí, fue la primera vez que ella la vio…

SRA. ANDREA DE LISCANO: …en Betania.

  1. GEO BIANCHINI: En Betania porque ella la veía continuamente.

SRA. MARÍA ESPERANZA DE BIANCHINI: Yo desde pequeña, hasta en mi casa la veía, hoy lo digo.

PERIODISTA GRACIELA URREAGA: ¿Desde chiquitita?

  1. GEO BIANCHINI: Claro, la veía siempre.

SRA. MARÍA ESPERANZA DE BIANCHINI: Nunca lo digo así porque me da pena, me da vergüenza, parece que uno está…

PERIODISTA GRACIELA URREAGA: La estaba preparando la Santísima Virgen poco a poco.

SRA. MARÍA ESPERANZA DE BIANCHINI: Me estaba preparando, sí, poco a poco.

PERIODISTA GRACIELA URREAGA: ¿Cuándo era chiquita, qué le pasó?

SRA. MARÍA ESPERANZA DE BIANCHINI: Bueno, muchas cosas. (Risas.)

SRA. MARÍA COROMOTO DE MARRERO: A los 5 años, la experiencia con Santa Teresita.

PERIODISTA GRACIELA URREAGA: A los 5 años tuvo una experiencia con…

SRA. MARÍA ESPERANZA DE BIANCHINI: …Santa Teresita del Niño Jesús, fue una gran experiencia mía. Tan bella, ella es mi compañerita. Yo estaba en mi camita y ella se me paró así, y estaba Santa Teresita así al lado mío como cuidándome, pues. ¡Ay!, pero son cosas tan grandes que yo no sé, yo las llevo así como en mi corazón.

PERIODISTA GRACIELA URREAGA: Le agradecemos mucho que las comparta en este momento con nosotros.

SRA. MARÍA COROMOTO DE MARRERO: Sí, porque eso no lo había dicho, de eso no había hablado.

SRA. MARÍA ESPERANZA DE BIANCHINI: De eso nunca había querido hablar, nunca, pero la primera vez fue Santa Teresita, bellísima, cómo decirles que ella me dejó una rosa y esa rosita estuvo años conmigo.

PERIODISTA GRACIELA URREAGA: O sea, que ella tuvo la aparición de Santa Teresita y le dejó una rosa. ¿Y la rosa?

  1. GEO BIANCHINI: Se la lanzó.

SRA. MARÍA COROMOTO DE MARRERO: Eso fue en el río, esa fue la que te lanzó en el río cuando fuiste a despedir a tu mamita que se iba de viaje.

PERIODISTA GRACIELA URREAGA: Y lo más importante, ¿la rosa apareció palpable porque esa es la prueba?

SRA. MARÍA COROMOTO DE MARRERO: Todavía la tiene, sí, ella la tiene todavía.

PERIODISTA GRACIELA URREAGA: ¿Ah, se petrificó, o sea, se endureció?

SRA. MARÍA ESPERANZA DE BIANCHINI: Sí, se ha puesto así como negrita.

SRA. MARÍA COROMOTO DE MARRERO: Sí, quedó durita como quedan las florecitas secas con la formita.

SRA. MARÍA ESPERANZA DE BIANCHINI: Esa la tengo yo como algo sagrado, esa no se la he enseñado a nadie, sino nada más que a la familia, un día te la voy a enseñar.

PERIODISTA GRACIELA URREAGA: María Esperanza, yo quiero mucho a Teresita de Lisieux así que para mí siempre es como compartir algo de ella.

SRA. MARÍA ESPERANZA DE BIANCHINI: Ay, yo la adoro y ella es como mi compañerita en silencio así. Ella es tan delicada, tan suave, tan tierna, tan generosa, tan compasiva, tan humana que no hay palabras para describirla.

PERIODISTA GRACIELA URREAGA: ¿Siempre la acompaña?

SRA. MARÍA ESPERANZA DE BIANCHINI: Sí, siempre me acompaña cuando estoy triste así, viene ella, me dice: “Hermanita.” Ay, me da pena, me da vergüenza.

PERIODISTA GRACIELA URREAGA: ¿O sea que se le manifiesta?

SRA. MARÍA ESPERANZA DE BIANCHINI: Sí, se me manifiesta, ay, es que son cosas tan grandes que, yo no sé, me parece que uno está viejo y como que le queda mal hablar de esas cosas.

TODOS: ¡No!

SRA. MARÍA COROMOTO DE MARRERO: Gracias a que lo dices lo sabemos, sino…

SRA. MARÍA ESPERANZA DE BIANCHINI: A los jóvenes les queda bien todas estas cosas, pero ya a los viejos, no sé.

SRA. MARÍA COROMOTO DE MARRERO: Tú eres como una niña, mamá.

SRA. LUISA DE ANDREU: La autenticidad de tus cosas.

PERIODISTA GRACIELA URREAGA: El alma siempre está joven.

SRA. MARÍA ESPERANZA DE BIANCHINI: Sí, es verdad, Santa Teresita es insigne, es tan dulce, tan suave y tan hermosa su voz, su voz es lo que me cautiva a mí, bueno, toda ella como persona, pero la voz es tan delicada, es tan suave. Fíjate tu, ella sigue con el modo como francés, como ella hablaba, bueno, en español me habla porque no les voy a decir que me habla en francés, fíjate, ella no sabía español, pero bueno desde el cielo yo creo…

SRA. MARÍA COROMOTO DE MARRERO: Tú lo captas, el don de las lenguas.

SRA. MARÍA ESPERANZA DE BIANCHINI: Entonces, ella me habla así para que se me haga más fácil a mí entenderla. A veces hace sus habladas en francés, pero yo… un poquito así, pero no le entiendo muy bien, entonces ella me habla en español.

PERIODISTA GRACIELA URREAGA: Como para que la pueda entender. Teresita es, digamos así, es el caminito, ¿no?

 

SRA. MARÍA ESPERANZA DE BIANCHINI: Es el caminito, sí, que me llevó a la Virgen, que me llevó a la Santísima Virgen. Yo era una niña que jugaba con mis muñecas y eso, ¿tú sabes?, pero yo sentía que ella estaba conmigo toda la vida; yo jugaba con las muñecas, yo estaba así sentadita y ella estaba así también en el suelo ¿tú sabes?, como uno se sienta de muchacho; yo tomaba las muñecas así para jugar y ella también. Es que son cosas que me dan vergüenza, me da pena, ya estoy muy vieja para hablar de estas cosas.

SRA. MARÍA COROMOTO DE MARRERO: ¡Qué lindo, vale, ¿cómo que jugaba contigo?, qué bello vale, mamá!

PERIODISTA GRACIELA URREAGA: Yo creo que todo esto es muy fuerte y además creo que esa vivencia hace que nosotros comprendamos la cercanía que hay entre el cielo y la Tierra y nos hace muy bien a todos, ¿no?, es algo muy bueno. Y yo creo que no es casual que se llame María Esperanza porque a través suyo nos da a todos la esperanza de lo sobrenatural por esta cercanía tan importante que tiene.

  1. GEO BIANCHINI: Que el cielo está abierto y no está cerrado.

PERIODISTA GRACIELA URREAGA: Claro, exactamente, es la certeza, ¿no?, es la certeza.

  1. GEO BIANCHINI: Absoluta.

PERIODISTA GRACIELA URREAGA: Absoluta, de que están con nosotros.

SRA. MARÍA ESPERANZA DE BIANCHINI: ¿Que si están, cómo que si no?, solos no estamos.

PERIODISTA GRACIELA URREAGA: No estamos solos porque, María Esperanza, mucha gente en este momento que está viviendo tanta situación diferente de tanto dolor diferente piensa que está sola y como hay muchas pruebas y muchas cosas.

  1. GEO BIANCHINI: Claro, el materialismo es la consecuencia.

PERIODISTA GRACIELA URREAGA: Claro, sí, es la consecuencia el materialismo, dolores de todo tipo.

PERIODISTA ROLANDO VERA: No aceptar el dolor.

PERIODISTA GRACIELA URREAGA: No aceptar el dolor de cosas que pueden pasar en la vida y uno a veces hay casos que al no sentir esa presencia tan fuerte sienten a Dios muy lejano, entonces, hasta llegan a no creer. Yo conozco gente que le fue mal en cosas determinadas de la vida y reniegan; gente no muy cercana que ya no la tienen más o situaciones muy bravas a nivel familiar y que ya reniegan contra Dios y hasta no creen, pero no creen en serio. Entonces, a mí me parece que todo el testimonio de María Esperanza, por algo se llama así, es la esperanza que nos da a todos nosotros de decir: “Sí.”

SRA. MARÍA ESPERANZA DE BIANCHINI: Yo estaba hablando con ella y le decía que me daba vergüenza hablar de eso, ¿tú sabes?, porque como yo ya estoy mayor.

PERIODISTA GRACIELA URREAGA: No, María Esperanza. ¿Sabe la gracia que es poder compartir esto?

SRA. MARÍA COROMOTO DE MARRERO: Estás bella. ¿Mayor, mayor dónde?

  1. GEO BIANCHINI: ¿Mayor de qué? Mayor de cien años, de dos mil años. (Risas.)

PERIODISTA ROLANDO VERA: ¿Claro, cuál es el tiempo?

PERIODISTA GRACIELA URREAGA: Además, al contrario porque tiene un caudal de experiencia que puede compartir que uno no lo tiene y eso también creo que es importante para todos nosotros.

SRA. MARÍA ESPERANZA DE BIANCHINI: Figúrate, que a veces yo estaba así en el patio, en el jardín y de golpe: “Te tengo un regalito.” ¿Ay, Santa Teresita, cuál es el regalito? “Ya vas a ver, alza los ojos.” Y venían los pétalos así.

Me pasaron tantas cosas tan grandes. Eso lo viví yo. Yo le decía: Mira, mamita, me lo dejo Santa Teresita. “¿Cómo, María Esperanza?” Sí, me los dejó, mamita.

Figúrate tú, no se reían, ¿tú sabes?, decían: “María, está loca.”  (Risas.)

  1. GEO BIANCHINI: Le está patinando el coquito.

SRA. MARÍA ESPERANZA DE BIANCHINI: Pero después se dieron cuenta de que era verdad.

PERIODISTA GRACIELA URREAGA: Qué maravilla, María Esperanza y ¿Santa Teresita fue guiándola a la Santísima Virgen? ¿Por qué la llevó, María Esperanza, de qué manera, o sea, haciéndola conocerla un poco más, porque usted la conocería?

SRA. MARÍA ESPERANZA DE BIANCHINI: Yo no pensé casarme nunca, yo pensaba siempre hacerme monja.

PERIODISTA ROLANDO VERA: Como Santa Teresita.

SRA. MARÍA ESPERANZA DE BIANCHINI: Como Santa Teresita y estuve con las Franciscanas en Mérida y todo eso, dispuesta a ir y cuando estoy allá en Mérida me dicen: “Tienes que ir a Roma a conocer al Santo Padre.” En Mérida con Sor San Gabriel, con las Franciscanas que me querían mucho, o que me quieren mucho porque estaba muy grave… me dijeron que se… ¡Ay, me da lástima! Que no le pase nada.

Bueno, figúrate tú…

SRA. MARÍA COROMOTO DE MARRERO: Ella te llevó allá al convento.

SRA. MARÍA ESPERANZA DE BIANCHINI: Sí, las monjas me querían, me adoraban. “Vamos para que te pases unos días.” Yo me fui, pero yo siempre pensando que me quedaría en silencio, yo no les decía nada que me iba a quedar porque no quería compromiso. Yo voy siempre, ¿tú sabes?, con mucho cuidado, cautelosa, porque en la vida hay que tener mucho cuidado, después que uno vaya a cometer un error y uno meterse, no, no, nada de eso. A mí me gusta hacer las cosas bien hechas.

PERIODISTA GRACIELA URREAGA: Lo que ya está, ya no se puede borrar.

SRA. MARÍA ESPERANZA DE BIANCHINI: Bueno, entonces me fui, ¡ay!, esos fueron unos días, unos meses maravillosos con las monjas allí, esa fue mi vida, yo jugaba que me iba a quedar, pero una mañana me dijeron: “Tienes que irte, tienes que ir a Roma.” ¿Qué te parece?

SRA. MARÍA COROMOTO DE MARRERO: Tú estabas en la Capilla, ¿te acuerdas?, y tuviste una revelación de ella.

PERIODISTA GRACIELA URREAGA: ¿De la Santísima Virgen o de Teresita? Todavía estamos con Santa Teresita.

SRA. MARÍA ESPERANZA DE BIANCHINI: Santa Teresita, ella me tiró una rosa.

SRA. MARÍA COROMOTO DE MARRERO: Otra vez, estando en la Iglesia.

SRA. MARÍA ESPERANZA DE BIANCHINI: Estando en la Iglesia, y me ha caído así, y yo brinqué para tomarla en las manos y se resbaló de aquí. Eso lo vieron las monjas, estaba la superiora, San Gabriel, y las monjitas que estaban allí… que yo di un salto para tomarla.

¡Ay, son cosas! Yo misma me pongo a pensar en mi vida, yo no sé cómo he podido resistir porque eso es fuerte, mucha conmoción interna, conmovida completamente.

Bueno y entonces, ¿tú sabes?, ella me habló y yo la rosa entonces… Toma, toma, hermanita. A todas les fui dando pétalos, eso lo vieron ellas; cuando preguntaba San Gabriel, ellas decían: “Nosotras lo vimos, no es que es un cuento.” Cuando yo me vine de Mérida que me dijeron: “Tienes que ir a Roma”, eso fue un llanto tan grande mío y de todas ellas. “Nos dejas, Esperancita, ¿cómo vamos a vivir ahora nosotras, ya estamos acostumbradas a vivir contigo?”

No creas, he pasado golpes muy grandes.

PERIODISTA GRACIELA URREAGA: ¿Cuánto tiempo estuvo allí?

SRA. MARÍA ESPERANZA DE BIANCHINI: Seis meses, ni el año lo cumplí porque me dijo el Señor: “Tienes que irte a Roma.” Me mandaron a Roma a otras monjas, al Instituto Ravasco.

SRA. MARÍA COROMOTO DE MARRERO: Sí, ¿y te acuerdas que te dijeron que tu vocación no era ser religiosa, era ser esposa y madre?

PERIODISTA GRACIELA URREAGA: Eso se lo dijo Santa Teresita porque igual su vocación, María Esperanza, es el amor, pero el amor proyectado en el matrimonio.

  1. GEO BIANCHINI: Exactamente.

PERIODISTA ROLANDO VERA: ¿Y en Roma conoció a su marido?

SRA. MARÍA ESPERANZA DE BIANCHINI: Conocí a Geo, sí, figúrate tú que San Juan Bosco había venido y me dijo: “Conocerás al elegido del Padre.” El elegido de Dios, pues… “…para ser tu esposo porque serás esposa y madre.” San Giovanni Bosco y he conocido a Geo saliendo de la Capilla de Don Bosco, o sea, del Sacro Cuore de Gesú, frente a la Stazione Termine. ¿Qué te parece? Yo salía de la Santa Misa y él, cuando yo salí, ¡pan!, estaba parado allí y me dijeron que ese día… yo andaba con una amiga mía, figúrate tú, fimos hasta a Tivoli, todo eso y yo le dije: Hoy debo conocer al hombre que va a ser mi esposo, mi compañero.

  1. GEO BIANCHINI: Sí, porque tienen que saber que los santos son todos amigos. (Risas.)

Eso es, amigos verdaderos que se presentan en el momento oportuno obedeciendo a una orden divina, no lo hacen ellos por su cuenta. Bueno, eso lo he aprendido a través del tiempo, entonces, entre esos, Don Bosco.

Don Bosco cuatro años antes le dijo: “Dentro de cuatro años conocerás al hombre de tu vida, un día 1° de noviembre.”

SRA. MARÍA ESPERANZA DE BIANCHINI: Así mismo, figúrate, que mi mamita no sabía, mi madre me llamó por teléfono y me dijo: “¿María Esperanza, conociste al joven? Sí, mamita.

Estaba en casa de las monjas y mi mamita me llamó, ya después se vino conmigo, pasó unos meses conmigo allá en Roma.

PERIODISTA GRACIELA URREAGA: Como para que no hubiera dudas fue el 1° de noviembre.

  1. GEO BIANCHINI: Entonces, ese día 1° de noviembre estaba ojo pelado, miraba por todos lados para ver. (Risas.)

Estaba con el ojo pelado. (Risas.)

SRA. MARÍA ESPERANZA DE BIANCHINI: Son cosas, ¿verdad?, tan raras, tan grandes. A mí me han pasado cosas tan grandes que yo digo: Dios mío, ¿y yo he podido resistir? Si tú te pones a ver sicológicamente es fuerte.

PERIODISTA GRACIELA URREAGA: Es la gracia de Dios.

SRA. MARÍA ESPERANZA DE BIANCHINI: La gracia de Dios, pero sicológicamente son impactos, y ese mismo día lo conocí a las 6:30 de la tarde; terminaba la Misa, yo estaba en Don Bosco, salí de allí y me lo encontré en una esquina, yo venía con una amiga mía.

PERIODISTA GRACIELA URREAGA: ¿Y no se separaron más? ¿María Esperanza, y después cómo fue su vida, volvieron a Venezuela, cómo siguió su vida?

SRA. MARÍA ESPERANZA DE BIANCHINI: Nosotros pasamos un tiempo en Italia allá.

  1. GEO BIANCHINI: Nos casamos, estaba todo preparado para quedarse en Roma, yo no quería ir para Venezuela, no estaba interesado, pero en cuatro meses se verificó.

SRA. MARÍA ESPERANZA DE BIANCHINI: Yo estaba con las monjas, yo salí vestidita de novia de las monjas, figúrate tú, del Ravasco, me buscaban las medias, los zapatos para ponerme esto lo otro.

PERIODISTA ROLANDO VERA: ¿Ah, entonces, las monjitas la ayudaban?

SRA. MARÍA COROMOTO DE MARRERO: Las monjitas la vistieron de novia, ella salió vestida de novia del Convento.

SRA. MARÍA ESPERANZA DE BIANCHINI: Del Convento, eso dan ganas de reír, pero es una verdad tan grande. Me decían ellas: “Ay, primera vez que se casa así, una de aquí.”

Los zapatos, las medias, ¿tú sabes?, me fueron vistiendo. Fueron dos que me hicieron el traje, unas monjitas; las modistas fueron y yo les dije: No, no las necesito, ¿tú sabes?, porque ya estaban las monjitas y me daba como cosa despreciarlas a ellas.

PERIODISTA GRACIELA URREAGA: Lógico, además la querían muchísimo, las había hecho muy felices en un momento.

  1. GEO BIANCHINI: Y después de casada, cuando regresaste allá al colegio con las monjas en Roma, ¿qué te pasó? Te asustaste, no querías salir, tenía miedo de venirse conmigo. “Yo no me voy a ir con ese hombre.” (Risas.)

SRA. MARÍA ESPERANZA DE BIANCHINI: Yo no sé cómo me pude haber casado; yo no me explico, Luisa, cómo yo me pude haber casado.

SRA. MARÍA COROMOTO DE MARRERO: Porque eres obediente a Dios, mamá.

PERIODISTA GRACIELA URREAGA: Claro que sí, además Santa Teresita le dijo que su vocación era de ser madre. ¿María Esperanza, y después qué pasó, cómo Santa Teresita la conectó con la Virgen, cómo fue ese camino que le enseñó, cómo llegó a María?

SRA. MARÍA ESPERANZA DE BIANCHINI: Fue tan bello, por eso te digo fue de años, o sea, de tiempo, no creas que…

SRA. LUISA DE ANDREU: Cuando tuviste la gravedad, María.

SRA. MARÍA COROMOTO DE MARRERO: Tú viste a la Virgen del Valle.

PERIODISTA GRACIELA URREAGA: Yo pensé, me habías comentado algo y yo justo comenté que la Virgen se le había aparecido a los 10 años y le pasó…

SRA. CAROLINA FUENMAYOR: A los 5 años fue Santa Teresita y luego a los 12 fue la Virgen por primera vez.

SRA. MARÍA COROMOTO DE MARRERO: A los 12 años que te desahuciaron, ¿te acuerdas?, que se te presentó el Sagrado Corazón de Jesús y la Virgen de Valle. ¿Te acuerdas, papá? A los 12 años se le presentó la Virgen del Valle, a ella la desahuciaron, tenía bronco-neumonía.

SRA. MARÍA ESPERANZA DE BIANCHINI: Ah, sí es verdad.

SRA. MARÍA COROMOTO DE MARRERO: En esa época la gente se moría de bronquitis, de neumonía y ella se vio muy, muy grave; como 22 médicos la vieron y no le daban esperanzas porque ella además era asmática, se le complicó. Entonces, ella tuvo una visión de la Virgen del Valle que se le presentó en su habitación y le habló de su misión.

SRA. MARÍA ESPERANZA DE BIANCHINI: Ay, y me sanó.

SRA. MARÍA COROMOTO DE MARRERO: Que ella iba a quedar sanada, pero ella tenía que dedicar su vida a salvar las almas.

PERIODISTA GRACIELA URREAGA: Allí fue directamente, una misión muy clara.

SRA. MARÍA ESPERANZA DE BIANCHINI: Muy clara, sí, “Tú naciste en el mundo y en el mundo vivirás combatiendo para salvar las almas.” Qué fuerte, esas palabras se me quedaron grabadas que no se me olvidan para nada.

PERIODISTA GRACIELA URREAGA: A los 13 años y ¿después se curó?

SRA. MARÍA ESPERANZA DE BIANCHINI: Sí, me curé, pero siempre me venían esas cosas así que me daban, a veces me daba un dolor en el pecho, en el corazón, grandísimo, me faltaba el aire; pero después volvía, de golpe estaba bien. Son cosas, ¿tú sabes?, en la vida espiritual, son tonalidades diversas que se presentan en el ser humano, como tonalidades.

PERIODISTA GRACIELA URREAGA: Porque recibir esos mensajes a los 13 años y tal vez esas tonalidades o vivencias… A veces el ser humano, uno, es tan limitado. Es tan grande esa vivencia que por eso tal vez la falta de aire, ¿no?, porque no lo puede abarcar. Se me ocurre, no sé.

SRA. MARÍA ESPERANZA DE BIANCHINI: No, es verdad, tienes toda la razón.

PERIODISTA GRACIELA URREAGA: No estamos preparados para abarcar tanta cosa.

SRA. MARÍA ESPERANZA DE BIANCHINI: Sí, demasiado he hecho yo, sí demasiadas cosas juntas.

PERIODISTA GRACIELA URREAGA: ¿María Esperanza, una pregunta, teniendo esa cercanía, ¿no?, teniendo esa cercanía tan fuerte del cielo y sabiendo – porque eso es una felicidad muy grande, ¿no?, que la llena y la supera – por eso tal vez creo yo, como decíamos recién, el dolor. ¿Ha tenido momentos de tristeza a pesar de eso en su vida?

SRA. MARÍA ESPERANZA DE BIANCHINI: Sí, he tenido momentos tristes, ¿tú sabes?, de ver al mundo… porque yo soy una persona que te veo y todo, pero después yo como que – ¡ay, perdónenme! – la persona como que yo la cuelo, no es que yo quiera hacerlo.

PERIODISTA GRACIELA URREAGA: Es la videncia.

SRA. MARÍA ESPERANZA DE BIANCHINI: Sí, porque quiero saber exactamente…

PERIODISTA ROLANDO VERA: …cómo es.

SRA. MARÍA ESPERANZA DE BIANCHINI: Sí, verdad, yo soy muy curiosa en eso, no sé qué es, pero soy así. Yo hasta el final, no es que dejo las cosas inconclusas, no.

PERIODISTA ROLANDO VERA: Es también la misión de salvar el alma.

PERIODISTA GRACIELA URREAGA: Y eso, María Esperanza, a pesar de saber de esa cercanía en muchos momentos, ¿le produjo tristeza, momentos de tristeza?

SRA. MARÍA ESPERANZA DE BIANCHINI: No, momentos de mucha felicidad, yo vivo, ¿tú sabes?, así como una niña; yo era una niña en esa época, pero yo sigo siendo como una niña con una alegría interior, con una sanidad del alma, no sé, con una esperanza, con una ilusión, como una niña que sabe que florece siempre.

PERIODISTA GRACIELA URREAGA: Claro, eso quería saber, por la certeza de la cercanía de lo sobrenatural.

SRA. MARÍA ESPERANZA DE BIANCHINI: Sí, florecer, florecer, florecer… interminable, es una cosa…

PERIODISTA GRACIELA URREAGA: Y más allá de todos los problemas o inconvenientes que la vida… que existen, más allá de eso sigue floreciendo y sigue floreciendo por esa certeza de que…

SRA. MARÍA ESPERANZA DE BIANCHINI: …de que es una realidad, de que digo… a veces que busco, porque yo soy otra persona de que no es que yo me voy a volver loca… que la Virgen, que esto… no, yo soy tremenda, tremenda en que quiero…

  1. GEO BIANCHINI: Analiza profundamente.

SRA. MARÍA ESPERANZA DE BIANCHINI: …analizar todo, pero punto por punto, así es con las personas, entre paréntesis, me hago la desentendida así, pero me gusta penetrar, ver, así es algo que no está en mí, es algo más fuerte que yo porque si yo fuera María Esperanza, natural, fuera: Bueno, ah, sí, sí. Pero esto es algo más fuerte, es como un potencial humano.

PERIODISTA GRACIELA URREAGA: Claro, es una gracia. ¿Debe ser? Al ser gracia viene de Dios y entonces es muy fuerte.

SRA. MARÍA ESPERANZA DE BIANCHINI: Es muy fuerte porque yo digo: Yo no tengo fuerza para nada, ya yo estoy vieja.

PERIODISTA GRACIELA URREAGA: Sin embargo, esa fuerza y esa gracia sigue como un manantial.

SRA. MARÍA ESPERANZA DE BIANCHINI: Ay, usted ha dicho la verdad: Un manantial.

  1. GEO BIANCHINI: Y una responsabilidad delante de Dios. Un alma, cualquiera de nosotros, para Dios valemos muchísimo, entonces, somos hijos de Dios y si yo toco esa alma, tengo que enderezarla en el camino justo. “Por eso Dios me ha llamado.” Esa es la responsabilidad.

PERIODISTA GRACIELA URREAGA: Cuanto más te doy, más te exijo.

  1. GEO BIANCHINI: Exactamente.

SRA. MARÍA ESPERANZA DE BIANCHINI: Exactamente y cuando me llegan las personas a mí yo también tengo como una responsabilidad con esas personas.

SRA. MARÍA COROMOTO DE MARRERO: Dios se las entrega.

SRA. MARÍA ESPERANZA DE BIANCHINI: Figúrate, ¿cómo tú vas a arreglar tanto cerebro? (Risas.)

Sí, pero, sin embargo es un asunto como de conciencia, yo tengo que orar. De golpe yo estoy tranquila y se me presenta fulanita, equis…

  1. GEO BIANCHINI: …pidiendo ayuda.

SRA. MARÍA ESPERANZA DE BIANCHINI: Inmediatamente mando la asistencia:

  • Señor, bendícela, protégela, cuídala.

Inmediatamente; figúrate, yo vivo en eso porque es tanta gente, todos los que se han cruzado en mi vida, de momento yo digo: Está necesitado, ¿cómo no le voy a mandar la asistencia, la gracia de Dios, orar por él? Porque la oración tiene el poder grandioso de los milagros… la oración.

Entonces, yo te diría que es fuerte y una responsabilidad muy grande. Yo los conozco a ustedes ahora, pero eso queda, eso no es que yo me olvidé de la señora y yo no tengo que ver con ella, no. Es un asunto de conciencia, porque yo al recordarme de ti, esté en mi casa, donde esté, en Pekín tengo que mandarte la asistencia porque yo no sé si lo estás necesitando. Esa es la responsabilidad que tengo, con ustedes ya es un seguimiento, al conocer la persona es un seguimiento que le hago… y que dijeron, que creen, no creen… yo no tengo que ver que crean o no crean, yo lo que tengo que ver es que es un deber mío, crean o no crean, yo tengo que mandar esa asistencia, esa gracia así no me quieran, no me importa.

  1. GEO BIANCHINI: María Esperanza dice: “Dios me puso esa alma en mi camino, yo soy ya responsable sobre esa alma, crea o no crea, para siempre.”

PERIODISTA GRACIELA URREAGA: ¿Y cómo hace, por ejemplo, si tiene tantas almas en el camino, que debe haber tenido? ¿María Esperanza, cómo hace?

SRA. MARÍA COROMOTO DE MARRERO: Miles.

SRA. MARÍA ESPERANZA DE BIANCHINI: Bueno, eso es algo… y tan fácil que es, porque es así como que el Señor me las va poniendo.

SRA. MARÍA COROMOTO DE MARRERO: Le va pasando como las caras, como una película.

  1. GEO BIANCHINI: Como una película, las caras van pasando por delante con todas sus vidas de cada uno.

SRA. MARÍA COROMOTO DE MARRERO: Como la mente de Dios, como una cosa que uno no puede llegar a eso.

PERIODISTA GRACIELA URREAGA: Ni explicar con palabras, son hechos tan fuertes y tan trascendentes y, como decíamos, que tiene tanto que ver con lo sobrenatural que uno por sí mismo no lo podría hacer ni lo podría manejar.

SRA. MARÍA ESPERANZA DE BIANCHINI: No, yo no podría hacerlo de ninguna manera… como una niña para poder percibir la gracia porque para percibir la gracia se necesita ser… no débil, sino…

SRA. MARÍA COROMOTO DE MARRERO: …dócil.

SRA. MARÍA ESPERANZA DE BIANCHINI: Dócil el espíritu.

PERIODISTA GRACIELA URREAGA: Y ser como niños.

SRA. MARÍA ESPERANZA DE BIANCHINI: Como niños, sino tú no puedes entender y si entiendes, entonces, no vislumbras la luz. Hay que vislumbrar, ver, mirar y sentir, más que todo, sentir profundamente a Dios con un amor infinito que nadie te lo quita, no te arrebata tu fe, tu confianza, tu amor,  tu yo, porque es como que tú yo está establecido allí… el Señor. No sé si me entendiste. Y eso no se puede mover, no te puedes debilitar por eso.

PERIODISTA GRACIELA URREAGA: Por el tabernáculo que uno tiene.

SRA. MARÍA ESPERANZA DE BIANCHINI: Exactamente, así tú sientas todos los defectos que tengas, porque yo veo mis defectos y yo digo: ¿No, cómo a mí?, no puede ser, Señor. ¿Tú sabes? Es fuerte, esto se los estoy diciendo hoy para que tomen conciencia, hijas.

SRA. MARÍA COROMOTO DE MARRERO: Bien interesante lo que estás diciendo, mamá.

SRA. MARÍA ESPERANZA DE BIANCHINI: Es una cosa que tú no puedes cometer una falta. Figúrate, yo pienso en algún hecho, por lo menos que fulanita esto… inmediatamente: No, yo no puedo pensar mal.

  1. GEO BIANCHINI: Y sufre. Cuando sabe de la falta de alguno de nosotros es un sufrimiento tremendo que vive, por eso es que Jesús sufrió tanto para poder cargar con todas nuestras culpas, un sufrimiento inmenso, un sufrimiento infinito; esa es la falta de Dios, la falta a Dios.

PERIODISTA GRACIELA URREAGA: Claro. ¿Y esos sufrimientos, María Esperanza, usted los vive también?

SRA. MARÍA ESPERANZA DE BIANCHINI: Lo vivo, yo no sé cómo estoy… yo vivo del amor de Dios, vivo con el amor de Dios porque si me pongo a pensar en el marido, me pongo a pensar en…

PERIODISTA GRACIELA URREAGA: Claro, si se pone a pensar a nivel humano, no podría, no tiene la gracia ni la fuerza.

SRA. MARÍA ESPERANZA DE BIANCHINI: Se vuelve loco uno y yo comprendo que tengo mis debilidades y que me falta mucho y le digo al Señor: Ay, no acabo de aprender todavía. Pero al mismo tiempo es como si me dijera: “No, hija, tranquila, serena, sigue tú camino que Yo estoy contigo.” ¿Tú sabes? Me da hasta pena decirlo, pero es la realidad. Yo siento eso y es así como un suave yugo amoroso que me toca, que me siento feliz de servir; servir y no ser servida… en continuación: servicio, servicio.

Que si a fulanito le pasó… ni lo conozco, pero yo tengo que inmediatamente mandarle la asistencia. Tú dirás: “¿Cómo mandas esa asistencia?”

PERIODISTA GRACIELA URREAGA: Sí.

SRA. MARÍA ESPERANZA DE BIANCHINI: Inmediatamente pidiéndole: Señor, ve a ver, tómalo Tú.

  1. GEO BIANCHINI: El poder del pensamiento, el pensamiento puesto, el pensamiento puro que desea el bien es un poder.

PERIODISTA GRACIELA URREAGA: ¿Y esa asistencia puede ser para algo psíquico, para algo espiritual, para algo físico?

  1. GEO BIANCHINI: Exactamente, para todo.

PERIODISTA GRACIELA URREAGA: Para todo lo integral del ser humano.

SRA. MARÍA ESPERANZA DE BIANCHINI: Para todo lo integral del ser humano, exactamente, muy inteligente.

SRA. MARÍA COROMOTO DE MARRERO: Muy bien, es como una ayuda, es como una asistencia como dice la palabra.

SRA. MARÍA ESPERANZA DE BIANCHINI: Es algo que tú llevas por dentro y tú no puedes decir: Apártate. No, no, no es algo que es tuyo, parte tuyo porque viene… es parte de Dios, es Dios quien te da eso.

PERIODISTA GRACIELA URREAGA: ¿Y usted lo manda a la persona que lo necesita?

  1. GEO BIANCHINI: En ese momento que siente, que lo capta, no necesita verlo, lo siente.

SRA. MARÍA ESPERANZA DE BIANCHINI: Óyeme, Luisa, se están descorriendo los velos, yo nunca estás cosas las había tratado así, como las estoy tratando hoy no lo había tratado nunca.

  1. GEO BIANCHINI: Este argumento que se está tratando ahorita no lo había tratado nunca como lo ha tratado ahorita.

SRA. MARÍA ESPERANZA DE BIANCHINI: Nunca, no me atrevía ni a llegar ni a hablarlo porque digo: La gente no me va a entender, no me van a comprender.

  1. GEO BIANCHINI: Entramos en estos argumentos porque usted…

SRA. MARÍA COROMOTO DE MARRERO: A ella le gusta hurgar.

SRA. MARÍA ESPERANZA DE BIANCHINI: Es muy inteligente, Dios te guarde, hija, verdaderamente tiene mucho, mucho de lo alto.

  1. GEO BIANCHINI: Sí, porque la gente no entiende cuando se entra en la sublimidad, en la profundidad de todas estas manifestaciones.

SRA. MARÍA ESPERANZA DE BIANCHINI: Y a veces uno se hace como el vago, ¿tú sabes?, así como tonta; yo me hago a veces la tonta, ¿tú sabes?, a veces así para que me dejen tranquila. (Risas.)

PERIODISTA GRACIELA URREAGA: Es que a mí me parece… siempre es un tema que a mí me llega mucho, me da gozo, me llena como ser humano.

  1. GEO BIANCHINI: Y asusta al mismo tiempo, el que no vive bien lo asusta. Si usted viera cuántas personas que dicen que son espirituales y al ver a María Esperanza dan vuelta, vuelta y se van. ¿Sabe cuál es la razón? La vivencia de la doble vida, cuando uno vive una vida clara, recta, honesta está limpia, entonces la mirada invisible penetra, pasa y traspasa; por el contrario, cuando hay una doble vida, ¿cómo hace la mirada?, entonces se asusta. Eso es.

SRA. MARÍA ESPERANZA DE BIANCHINI: Cuando veo una cosa que no va…

  1. GEO BIANCHINI: …se siente incómoda, no sabe cómo hacer.

SRA. MARÍA COROMOTO DE MARRERO: Pero a la vez eres tan comprensiva, eres tan abierta, tan mamá que todo el mundo se acerca a pesar del miedo.

PERIODISTA GRACIELA URREAGA: Es que es tan maternal.

PERIODISTA ROLANDO VERA: Por eso tenía que ser mamá.

SRA. MARÍA COROMOTO DE MARRERO: …de la Virgen, esa parte dulce de la Virgen que todo lo…

  1. GEO BIANCHINI: …la Virgen que ama todo.

SRA. MARÍA AUXILIADORA DE LEÓN: Yo, porque he visto cuando mi mamá está en eso, yo no lo veo que ella está siempre como un juez, en el momento en que ella habla con las personas no es un juez, es una madre; y de verdad he visto personas que de repente, a lo mejor no llevan una buena vida, pero ella se muestra muy comprensiva y como una madre indicándole el camino, pero no juzgando sus acciones, sino haciendo que sientan una rectificación dentro de sí mismos y conmueve sus corazones. No una actitud de sentirse juzgado, e incluso la persona sale no se siente juzgada, se siente más bien como acogida, perdonada y aliviada.

SRA. MARÍA COROMOTO DE MARRERO: Y con ganas de empezar de nuevo.

SRA. MARÍA AUXILIADORA DE LEÓN: Como con la esperanza de vivir, o sea, como con la necesidad de un cambio en sus propias vidas.

SRA. KATHLEEN DE CHEBLY: Y orientada.

SRA. CAROLINA FUENMAYOR: Pero conmovida, o sea, te toca el corazón, te despierta la conciencia y comienzas a pensar: ¿Qué estoy haciendo bien, qué estoy haciendo mal? Pero con amor y con suavidad.

PERIODISTA GRACIELA URREAGA: Y además yo creo que en este momento, con todo lo que comparte, yo siento que es algo que uno disfruta por saber lo cerca que está el cielo de nosotros, entonces, todo en la vida pasa como algo en segundo plano.

Porque para mí estar cerca de María Esperanza, yo lo confieso, más que nada es sentirme cerca de alguna manera del cielo, de disfrutar de eso, ¿no?, de tener una posibilidad clara de Santa Teresita, como yo dije al principio, de la Madre de Dios, de Jesús y tener un poco a ellos acá a través de María Esperanza, eso es lo que yo más siento, lo que más disfruto y lo que más deseo.

SRA. MARÍA ESPERANZA DE BIANCHINI: Eres una gran mujer, Dios te guarde y te bendiga, hija.

PERIODISTA GRACIELA URREAGA: Ay no, que Dios la guarde y la bendiga a usted por poder hablar y sentir todas las cosas.

SRA. MARÍA ESPERANZA DE BIANCHINI: No, pero me ha entendido porque esto así yo nunca lo había hablado, siempre he tenido como temor de aflorar estas cosas porque parece que, ay, yo me las quiero… Ay, no.

  1. GEO BIANCHINI: Sí, porque parece que María Esperanza quiere aparentar todo lo que tiene, entonces, la gente juzga mal: “Mira, esta mujer se las está echando.” ¿Entiende? Ese es el punto.

SRA. MARÍA ESPERANZA DE BIANCHINI: No, yo tengo mucho temor, las cosas de Dios van lentamente, suavemente, con ternura, con razonamiento, hay que razonar mucho, con dedicación todos los días a la oración, a la meditación, a la penitencia, a la Eucaristía, a las buenas obras. No es que tú vas a volverte una maravilla allá, no, pequeñas pinceladas, Dios nos pide pequeñas pinceladas, no nos pide cosas allá, pero cuando nos pide de verdad tenemos que estar como un guardia, como los cuarteles que ponen a un guardia a vigilar allí, entonces tú tienes que estar en silencio esperando que llegue la voz, la voz del Señor en tu conciencia y actuar de acuerdo a su voluntad, no a mí voluntad; aunque yo quiero mi voluntad, no, es la voluntad de Dios.

PERIODISTA GRACIELA URREAGA: Eso también es importante. ¿Cuál es el límite, María Esperanza, de saber cuándo es nuestra voluntad y cuándo es la voluntad de Dios? ¿Dónde está ese límite? Porque uno a veces puede pensar con la mejor buena voluntad que está haciendo la voluntad de Dios y, no sé, tal vez no sea así. ¿Cómo uno percibe? Yo a veces en determinadas cosas le digo: Señor, que se haga tu voluntad y no la mía. ¿Pero cómo lo percibo?

SRA. MARÍA ESPERANZA DE BIANCHINI: Pero a veces Dios te deja así como para que tú pienses, tú medites, tú ores, te encuentres a ti mismo, te des un espacio, un espacio de silencio.

PERIODISTA GRACIELA URREAGA: Sí, que a veces es eterno. (Risas.)

SRA. MARÍA ESPERANZA DE BIANCHINI: Sí, no, pero llega su momento que llega, entonces allí tú entras en orden de ideas y sientes palpitar su Corazón en el tuyo. A mí me da vergüenza eso decirlo.

SRA. MARÍA COROMOTO DE MARRERO: Dilo, mamá.

SRA. MARÍA ESPERANZA DE BIANCHINI: ¡Ta, ta, ta!, como asustado el corazón.

PERIODISTA GRACIELA URREAGA: Ésta era una pregunta que yo le iba a hacer aparte, pero bueno, salió también; era una pregunta mía, en realidad, pero salió también.

SRA. MARÍA ESPERANZA DE BIANCHINI: Sale… uno tiene algo allí que tú sabes que tienes eso y va saliendo y te hace conocer las cosas: las que están bien, las que no están bien, lo que debo hacer, cómo lo debo hacer. Es tan suave así como una ternura, como un niño inocente, o que sea que Él nos vuelve un niño inocente con su sabiduría, con su poder tan grande porque es tan grande que te envuelve, que tú no sabes qué pensar ni qué hacer porque estás frente a algo muy grande. No sé si me… no hay palabras, o sea, la identificación con el Señor, su identidad, su perfección.

No vamos a hablar de cultura, de esto, de aquello, sino de su perfección porque es perfecto, y tú, entonces te escurres así como una niñita que no sabes nada. No sé nada. No sé si me entiendan, esto es fuerte.

PERIODISTA GRACIELA URREAGA: Sí, sí, sí, ponerse en estado de espera como para poder recibir al Señor.

SRA. MARÍA ESPERANZA DE BIANCHINI: Exactamente, a veces, me dicen: “¿Pero dime, María Esperanza, qué debo hacer ahorita, que no se qué, chica?” Bueno, espérate un momento. ¿Tú sabes?, porque no puedo decir una cosa, una mentira. ¿Te voy a engañar? No puedo engañar, no puedo esforzarme porque es como algo que llega espontáneo, natural, suavemente, tiernamente, delicadamente, es una ternura y un amor infinito tan grande que bueno, uno se convierte así en una cosita.

PERIODISTA GRACIELA URREAGA: ¿Entonces, cuando uno percibe, cuando llega eso que a uno le parece que uno no sabe, si uno siente paz quiere decir que uno siente a Dios? La manifestación del Señor es a través de la gran paz que uno puede tener ante esa respuesta que uno cree que es de Dios, ¿no?, o sea, es la paz, la tranquilidad, la armonía.

SRA. MARÍA ESPERANZA DE BIANCHINI: La serenidad, la armonía.

  1. GEO BIANCHINI: Y todo se resuelve por su cuenta sin programas y sin decisiones.

SRA. MARÍA ESPERANZA DE BIANCHINI: Parece mentira, ¿verdad?

Yo pensaba que mi vida interior no reclamaba las cosas del mundo. No sé si me entiendan.

SRA. ALICIA ZUNCHI DE MOYANO: Estoy en el mundo, pero estoy afuera del mundo.

SRA. MARÍA ESPERANZA DE BIANCHINI: Es fuerte, pero siempre sonreír. (Risas.)

Qué fuerte, qué duro, caray. Lo que pasa es que yo me acostumbré, ya no me pega; primero tú me decías cualquier cosita y ya yo: Eh, lloraba, pero calladita.

PERIODISTA GRACIELA URREAGA: ¿María Esperaza, sus hijos cuándo la empezaron a acompañar en todo esto? ¿Al principio la acompañaron?

SRA. MARÍA COROMOTO DE MARRERO: Yo creo que la acompañamos de toda la vida, desde que estábamos pequeñas, desde siempre.

SRA. CAROLINA FUENMAYOR: Yo me acuerdo en Tampa cuando la Iglesia celebró el Año Internacional de la Familia invitaron a la Sra. María Esperanza, al Sr. Geo y a todos sus hijos para que fuesen a una gran presentación que hizo la Iglesia y la llevaron a ella con su familia como ejemplo de la familia en el mundo.

Uno de los testimonios que a mí realmente me impactó fue el testimonio de Coromoto, porque ella nos explicaba en ese testimonio cómo ellos habían sido criados por Jesús y por la Virgen directamente.

Cuéntanos, Coromoto, ¿cómo fue tu testimonio en Tampa que fue bellísimo?

SRA. MARÍA COROMOTO DE MARRERO: Bueno, ahorita no me acuerdo qué fue lo que dije, (Risas.) pero lo que yo sí siento es que para nosotros todos los fenómenos de mi mamá han venido de una manera muy natural a diferencia de las personas que entran en su vida y empiezan bueno… igual sus cosas son tan naturales que a nadie le parece algo que te impacta, sino que tú la vez tan natural, como a una mamá y a la vez cómo las cosas sobrenaturales entran en ella y salen que uno no se siente…

(Después de un receso.)

SRA. CAROLINA FUENMAYOR: […] con un Postgrado en psicología y Jesuita, es sumamente estricto y fuerte, y fue muy exigente con la Sra. María, siempre escéptico en todo momento con ella y llegó un momento en que sus testimonios después de 4 años de investigación – después continuó su investigación – él entregó la Pastoral a los 3 años y medio y continuó sus investigaciones porque seguían saliendo videntes y videntes que veían a la Virgen que tenían milagros, o sea, eso no ha parado nunca porque Betania es un fruto continuo de milagros y de apariciones de la Santísima Virgen. Entonces, él decía que ojalá él tuviera ese don de oración que tenía la Sra. María y a la vez esa ilusión con que vivía su vida familiar: cocinaba, atendía a la gente con cariño, orientaba a los hijos, los criaba. Que él se fascinaba con ese equilibrio perfecto.

PERIODISTA GRACIELA URREAGA: El mejor testimonio, más allá de que se le aparece la Madre, la Virgen y demás, más allá de las apariciones que deben ser varias y me encantaría que me cuente es usted misma. María Esperanza puede ser el mejor testimonio como persona, cómo vive, cómo se nota en usted que está Jesús, que está María, que está Santa Teresita de Lisieux.

SRA. MARÍA ESPERANZA DE BIANCHINI: Ay, me da vergüenza.

PERIODISTA GRACIELA URREAGA: Ay, no, al contrario es una bendición poder compartir esto.

SRA. MARÍA ESPERANZA DE BIANCHINI: A mí me da como pena, ¿tú sabes?, para mí es un honor, claro, que la Virgen esté conmigo y todo, Jesús y todos ellos, pero me da como pena, como vergüenza, ¿tú sabes?, porque yo digo: ¿Por qué a una vieja como yo?

SRA. MARÍA COROMOTO DE MARRERO: Eres una niña, ella tiene el espíritu de una niña.

SRA. KATHLEEN DE CHEBLY: La Sra. María nos ha enseñado a vivir a todos nosotros, lo lindo de eso es que todo lo que ella ha recibido lo ha compartido, lo ha propagado con tanta gente, ha salvado a tantas personas.

PERIODISTA GRACIELA URREAGA: Claro, por eso es que ella es el testimonio más grande, ¿no? Ser de Cristo y tener a Cristo.

SRA. CAROLINA FUENMAYOR: Es la juventud.

SRA. MARÍA ESPERANZA DE BIANCHINI: Es la juventud, yo estoy rodeada de pura juventud.

PERIODISTA ROLANDO VERA: ¿Está rodeada de pura juventud?

SRA. MARÍA ESPERANZA DE BIANCHINI: Estoy rodeada de pura juventud, de todos esos muchachos y cantidades.

PERIODISTA GRACIELA URREAGA: Y es juventud interior y además es con frescura.

SRA. MARÍA ESPERANZA DE BIANCHINI: Yo quiero mucho a la juventud, a los muchachos.

  1. JESÚS ANDREU: Bueno, ayer te entrevistaste con más de 200 jóvenes, uno por uno.

SRA. MARÍA ESPERANZA DE BIANCHINI: Anoche Dios me dio una fuerza.

SRA. MARÍA COROMOTO DE MARRERO: Hasta las 2:30 de la mañana.

  1. JESÚS ANDREU: Muchos huérfanos.

SRA. MARÍA ESPERANZA DE BIANCHINI: Muchos huérfanos, mucha gente adolorida, ay no, pobrecitos.

  1. JESÚS ANDREU: Que habían perdido a su mamá, a su papá, a sus hermanos, que tenían las fotos y no sabían dónde estaban.

SRA. CAROLINA FUENMAYOR: Ahora, lo importante de ver la presencia de Dios y de la Virgen en ese encuentro era la actitud de los jóvenes que siendo jóvenes de 13, 14, 15 años estaban tan conmovidos, y tan emocionados y tan felices después de que hablaron con la Sra. María, tan motivados con su rosario en la mano, con la estampita meditando lo que ella les había dicho, lo que ella les había entregado.

Unos jóvenes de esa edad, allí tienen, o sea, allí se ve la presencia de Dios que toca a esas almas. Lloraban, se abrazaban, se contaban unos a otros; allí se ve.

SRA. MARÍA ESPERANZA DE BIANCHINI: Sí, es verdad, ay sí, unos salieron alegrísimos, sí señor, fue bellísimo anoche, lloraban como niños, los mayorcitos también lloraban. (Risas.)

Pobrecito, hay uno que comenzó a llorar, me dio lástima, después llegó otro también.

SRA. CAROLINA FUENMAYOR: Como de 20 años.

SRA. MARÍA ESPERANZA DE BIANCHINI: Sí, pero estaban felices de verdad, se fueron contentos.

PERIODISTA GRACIELA URREAGA: ¿Cuáles fueron las preguntas de los jóvenes?

SRA. MARÍA ESPERANZA DE BIANCHINI: Bueno, digan ustedes.

SRA. KATHY DE CHEBLY: Yo me acuerdo una, que una le preguntó: ¿Qué siente usted cuando ve a la Virgen, cómo la ve?

(Retomando la entrevista, después de unos minutos:)

PERIODISTA GRACIELA URREAGA: ¿Por qué en Finca Betania?

SRA. MARÍA ESPERANZA DE BIANCHINI: Por la comprensión, por el amor, por el darse en continuación sin pensar nada, sino yo obedezco, sigo la voz de Dios con humildad, con paciencia, el santo temor de Dios; acuérdense de esto, es lo más importante en la vida de un ser cristiano.

PERIODISTA GRACIELA URREAGA: Claro, es un don del Espíritu Santo

SRA. MARÍA ESPERANZA DE BIANCHINI: El santo temor de Dios porque cuando tú tienes temor de Dios no eres capaz de una mala acción con nadie, inmediatamente te llaman al botón. Entonces, si tú tienes ese don estás bien, ya puedes decir que puedes seguir caminando, o tu carrera hacia Dios, pues, sin detenerte, de que Él está guiándote y fortaleciéndote y que la Virgen Santísima está allí orando contigo. Son cosas que bueno, yo las siento así en mi alma.

Tú eres muy profunda, muy espiritual. Tiene sus gracias también, tiene sus dones y sus gracias. Te felicito.

PERIODISTA GRACIELA URREAGA: Ay, gracias, me da vergüenza.

SRA. MARÍA ESPERANZA DE BIANCHINI: No, no, no, te felicito verdaderamente y sigue adelante con mucha humildad, con mucha paciencia, con mucho temor de Dios y con la alegría de los niños inocentes. Así es que llegamos al Señor como niños inocentes, como niños que no sabemos nada; pretendemos saber mucho: “Ay, que sabemos, que esto…”, pero somos también como niños. Hay momentos que nos toca fuerte, tenemos que reconocer nuestra debilidad y nuestras cosas buenas también porque hay que reconocer lo bueno y lo malo que tenemos para sacar lo bueno y alejar lo malo que nos rodea.

De tal manera que yo diría: Estamos aquí para aprender; todos los días tenemos que aprender un poquito más, no mucho, yo no quiero ser una sabia allá, no. “Ay, que sabe mucho la Sra. María.” No, no, no; sino con mucha humildad aceptar lo que Dios me diga: “Haz esto, haz aquello, muévete para acá.”

Me mandaron par acá, vino la invitación, llegó el día, Julie… (Risas.)

Por algo estoy aquí y llegué a tiempo porque ahorita, aquí en este pueblo, me perdonan, hay una sacudida, aquí en este pueblo, en esta ciudad, bueno, en Argentina, pues, en este lugar… un sacudón de levantamiento, de prepotencia, de: “Quítate tú que yo me pongo, apártate de mi lado.” Óyeme, perdónenme. Fíjate tú, desde un punto espiritual, pero hay otra corriente humilde, generosa, compasiva que está tratando de quitar los roces, de apartar los roces para que no haya encuentros porque hay mucha gente que quiere “yo”, que quiere pelear, que quiere envalentonarse y decir que pueden y que hay que hacer esto, hay que hacer lo otro; y no se puede.

Todo tiene un principio y como lógica su fin, todos aquéllos que pretenden hacer daño o están haciendo daño, todo eso va eliminado para que venga el bien completo, pero no vamos a decir tampoco que se está perdiendo la ciudad, que están… no, no, no.

Hay lo que hay por las situaciones del mundo, todos estamos ahorita revueltos, perdónenme, todo el mundo, todo el mundo quiere una verdad porque hay mucha injusticia, los valores se están cayendo, la gente ya no te cree, no creen en nada, están perdiendo las bases, pero esas bases se van a robustecer si Dios quiere y la Virgen Santísima.

Basta que el Señor se haga sentir en un corazón rudo, fuerte, que no quiera nada, pero Él entra allí y a ese le bajan el copete. Ustedes se van a acordar de mí. No sé, no estoy hablando de personajes ni de nada, pero esto llega.

Yo no estoy aquí así facilito. (Risas.)

SRA. MARÍA ESPERANZA BIANCHINI (HIJA): Mamá, y lo de la cruz de Luján.

SRA. MARÍA COROMOTO DE MARRERO: Se cayó al día siguiente que la visitó, esa noche en la madrugada. Nosotros fuimos…

SRA. MARÍA ESPERANZA DE BIANCHINI: Esto es justicia. “Donde haya injusticia haré justicia”, me dijo el Señor. “Donde vayas, hija mía, y haya injusticia habrá justicia.”

  1. JESÚS ANDREU: Hay una frase: “Betania es justicia ante la injusticia del hombre.” María Esperanza es Betania.

PERIODISTA GRACIELA URREAGA: Y como Reconciliadora de todos los Pueblos.

  1. JESÚS ANDREU: Cuando apareció la Virgen de Betania, en Rusia seguía el comunismo y nadie se imaginaba que en pocos años en Rusia se iba a acabar el comunismo, entonces, en Betania prácticamente se decretó la caída del comunismo en Rusia con la reconciliación de los pueblos y naciones y lo que viene es más fuerte.

Ahora, lo de Luján.

SRA. MARÍA COROMOTO DE MARRERO: Mi mamá decía…

SRA. MARÍA ESPERANZA DE BIANCHINI: Un día, eso fue así: ¡pa, pa, pa! Cuando eso viene, esa gracia eso es un poder, una cosa que yo misma digo: ¿Ay, de dónde saco yo esa fuerza así y habló así tan fuerte? Cuando viene eso así, ¿verdad que es fuerte?

SRA. LUISA DE ANDREU: Mira, como estás ahorita.

SRA. MARÍA COROMOTO DE MARRERO: Te cambió la cara… jovencita, vale.

SRA. MARÍA ESPERANZA DE BIANCHINI: Ay, no se rían de mí.

  1. JESÚS ANDREU: Se puso jovencita. De verdad.

SRA. MARÍA COROMOTO DE MARRERO: Estaba como dormida; estabas como apagadita así y de repente abres los ojos y ya agarra otra cosa, ya entraste, te transformas.

PERIODISTA GRACIELA URREAGA: Fuerza interior.

SRA. MARÍA ESPERANZA DE BIANCHINI: Tú tienes tus gracias también, tienes mucha intuición. Ella tiene sus gracias especiales. Te felicito. Tiene sus gracias, pero es fuerte; ella es fuerte, firme y decidida; cuando dice una cosa no la para nadie. (Risas.)

Este hombre que está en la presidencia, ¿cómo tiene el corazón?, no está muy bien.

PERIODISTA ROLANDO VERA: Tuvo problemas al asumir, pero nunca del corazón, no.

PERIODISTA GRACIELA URREAGA: Se decía que era el corazón, pero dijeron que era otra cosa, una bronqueo.

  1. GEO BIANCHINI: Pero si María Esperanza pregunta cómo tiene el corazón quiere decir que no lo ve bien.

SRA. MARÍA ESPERANZA DE BIANCHINI: Me puse peor cuando me empezaron a hablar… el pecho y me toca el corazón por eso pregunté, algo debe tener: el corazón, el pecho, algo bronquial que no está bien, puede tener su susto.

PERIODISTA GRACIELA URREAGA: También… yo creo que también debe estar asustado con todo lo que le viene, con todo lo que pasa.

SRA. MARÍA ESPERANZA DE BIANCHINI: Pero, no es tanto él, es otra persona que tiene al lado, perdónenme.

  • Abríganos más que nunca, límpianos más que nunca, libéranos de esta desgracia tan grande que está cayendo sobre del país y revélanos cómo vamos a hacer, cómo es lo correcto, cómo debemos comportarnos para sentir, Señor, que Tú estás con nosotros.

La reivindicación de un pueblo es justa, lo injusto es malévolo, por lo tanto hay que hacer justicia. ¿Cómo se hace la justicia? Con la Palabra de Dios, la injusticia se extermina con la Palabra de Dios. ¿Cuál es la Palabra de Dios más hermosa, diría yo? Vamos a ver ustedes, digan.

PERIODISTA GRACIELA URREAGA: El amor.

SRA. MARÍA ESPERANZA DE BIANCHINI: Solamente el amor. Ahora, vamos a ver, ¿dónde colocamos el amor?

PERIODISTA GRACIELA URREAGA: En el corazón.

SRA. MARÍA ESPERANZA DE BIANCHINI: En el corazón de los hombres, en el corazón de las mujeres, en el corazón de los niños, de los inocentes, de los jóvenes, de todo el pueblo de Argentina. Ya el mal cayó, caray. Estoy reuniendo a todo el pueblo, eso son manadas de gente, ¡uf!, con banderas, Señor, son puras cabezas, ¡uf!

La humildad es el puente de cristal que nos conduce al cielo.

La obediencia reestablece al hombre y edifica su propia casa.

Entonces, yo diría, ahorita, hijo, la verdad del contenido de todo lo que está pasando aquí la cadena… pero no puedo decir el resto; la cadena… lo iba a decir, o sea, que ya desde este momento vamos a poner al pueblo a que despierte y haga cadena de oración, sin saber porque reza, pero va a comenzar a rezar todo el mundo, las Iglesias van a comenzar a llenarse de gente, – acuérdense de esto que les estoy diciendo – todo el mundo porque presienten que algo viene, que algo se está avecinando a pasos agigantados y hay que detenerlo. Esto que yo traté de hacer es como para detenerlo.

Mira, aquí había un anciano cabeza blanca, con sus bigotes, con la bandera. ¿Quién es? Parece un militar, no sé, le veo aquí la bandera.

TODOS LOS PERIODISTAS: San Martín.

SRA. MARÍA ESPERANZA DE BIANCHINI: Se me ha presentado y me dice: “Aquí tienen las llaves.” Es una gente que vivía… entra esta noche, espiritualmente él pone sus manos desde arriba, pues para trabajar por Argentina porque él puede hacer lo que no puede hacer otra gente, espiritualmente está en las condiciones de poder ayudar a su pueblo. ¿Cómo se llamaba?

PERIODISTA GRACIELA URREAGA: Don José de San Martín.

SRA. MARÍA ESPERANZA BIANCHINI (HIJA): Fuimos a la tumba, mamá, en la Catedral.

SRA. MARÍA ESPERANZA DE BIANCHINI: Ay, chica, yo no me di cuenta de nada. ¿Del lado derecho, para acá? Y yo le recé un Padrenuestro y un Avemaría, yo no sabía.

PERIODISTA ROLANDO VERA: Libertó a Argentina, Chile y Perú.

SRA. MARÍA ESPERANZA DE BIANCHINI: Le entregamos, San Martín, entonces a Argentina para que usted tome las medidas de acuerdo a la voluntad de Dios para salvar a este pueblo.

Ahora, se presenta uno que parece como un indio.

SRA. KATHLEEN DE CHEBLY: ¿Se agarra el pelo atrás con una cola?

SRA. MARÍA ESPERANZA DE BIANCHINI: Sí, con una cola, con el pelo agarrado atrás diferentísimo a este otro, fíjate tú, no tiene relación con el otro.

PERIODISTA GRACIELA URREAGA: San Tito de la Patagonia.

  1. GEO BIANCHINI: Ese era del grupo de Don Bosco.

SRA. MARÍA ESPERANZA DE BIANCHINI: Está ayudando, de Don Bosco. Estoy erizadita. “Hay que salvar a Argentina, hija mía, con María Auxilio de los Cristianos.”

  • Virgen de Luján, tú eres la Madre de este pueblo, ocúpate de tus hijos, Madre, tú lo has hecho siempre… velar de este pueblo y en este momento es necesario hacer algo por él.

Porque yo siento pueblo, pueblo, pueblo, no sé, pudiera decir, personas, esto, lo otro, pero es el pueblo, es que el pueblo clama justicia.

PERIODISTA ROLANDO VERA: Sí, eso es cierto.

PERIODISTA GRACIELA URREAGA: Es cierto, sí, porque hay mucha impotencia.

SRA. MARÍA ESPERANZA DE BIANCHINI: El pueblo clama justicia. Y ahora, se me presenta uno gordo, cachetón. ¿Quién es éste?

Porque solamente una cosa así espiritual tan profunda puede ayudar esto porque esto está perdido, mi ’ja, porque hay gente como demonios, satánicos.

PERIODISTA GRACIELA URREAGA: Sí, es que están como desatados.

SRA. MARÍA ESPERANZA DE BIANCHINI: Yo estoy como asustada, el corazón me hace: ¡pa, pa, pa!, y se me para, me hace intermitencia; cuando me hace esa intermitencia es porque la cosa está mala. No me imaginé esto, por eso es que vine, mi amor, porque me parecía muy suavecito, venía suavecito a ver a Julita.

  1. GEO BIANCHINI: No, pero María Esperanza se resistió a venir.

SRA. MARÍA ESPERANZA DE BIANCHINI: Pueblo mío, levántate y camina, es la hora de rectificar rápido porque pasan los días, los meses, el año y después no habría nada que hacer porque ya está el mal dado.

Así como, ¿tú sabes?, que después ya no se puede rectificar y es en el transcurso de este año, de hoy a estos 6 meses. Esto tiene que arreglarse a como dé lugar porque si no yo veo como el pueblo, como uno contra otro.

  1. GEO BIANCHINI: Guerra civil.

SRA. MARÍA ESPERANZA DE BIANCHINI: Es el miedo que yo tengo.

PERIODISTA ROLANDO VERA: El día 12 de mayo hubo, antes del día de la Virgen de Fátima, hubo un levantamiento así grande del pueblo, cortaron rutas y yo iba a ver a una persona cercana al Presidente por una cuestión de trabajo y el día 12, cuando yo lo voy a ver, no lo puedo ver porque se produce ese levantamiento, lo llaman los piqueteros, cortando las rutas, eso fue el 12 de mayo.

El día 13, día de la Virgen de Fátima, se logra el acuerdo entre los gendarmes y ese grupo de piqueteros, y dicen – yo lo vi en televisión, porque los piqueteros iban con la Virgen, allí yo tengo una revista con la foto – que cuando aparecía la imagen, se frenaban para el nuevo enfrentamiento. Ese día 13 se logra el acuerdo para que no exista enfrentamiento y el día 14 en los diarios aparece en la tapa eso y la gente de ese lugar, de una provincia de acá, agradeciéndole a la Virgen por su intervención en ese acuerdo de ese momento.

Como que hay levantamiento en distintas partes de Argentina.

SRA. MARÍA ESPERANZA DE BIANCHINI: Exactamente, eso es lo que estoy viendo, eso es lo que yo veo.

SRA. MARÍA COROMOTO DE MARRERO: Ella, desde que llegó dice que aquí puede haber un levantamiento, ¿verdad?, esas son las palabras que ella ha dicho.

PERIODISTA ROLANDO VERA: Lo que se está denunciando también es mucha cosa de corrupción al lado de salarios que se bajan o gente que no tiene para comer, falta de trabajo, entonces como que la parte de la corrupción está saliendo para afuera, pero ya público que es ya como una cosa muy burda, ¿no?, de manifestarle todo esto hacia la gente.

SRA. ALICIA ZUNCHI DE MOYANO: De apretar el pueblo como lo están apretando tanto, tanto.

PERIODISTA ROLANDO VERA: Y en la radio en que estábamos nosotros que es Radio Provincia, que es el conglomerado más grande de la Argentina, digamos, donde se concentra la mitad de la población, allí es donde también se empezó a dar un mensaje para que la Argentina se consagrara o se renovara la consagración a la Virgen y la gente se empezó a movilizar con firmas y todo eso. Eso es lo que le explicábamos antes cuando hablábamos allí sobre de la Argentina y que fue avanzando, avanzando, avanzando hasta que también se le fue poniendo frenos a eso y ha llegado a la autoridad de la Iglesia que ha hecho una apertura, pero no a nivel nación, sino a nivel Iglesia porque la idea era que si se permitía que se consagrara nuevamente a la Virgen, que era un deseo evidentemente del cielo, no humano, se tenían que poner los medios de comunicación a disposición de toda esa tarea para poner a todo el país de pie en la fe, pero eso como que no prosperó o ha quedado así como una puertita abierta por parte de la Iglesia que dice que lo va a hacer, pero no consagrando, sino en una entrega, pero no del país sino de la Iglesia.

SRA. MARÍA ESPERANZA DE BIANCHINI: Aquí, lo que tiene que hacer la Iglesia es que se pongan todos de acuerdo, ojalá que… porque éste es el problema que hay, y también hay unos que están… unos están de la parte…

  1. GEO BIANCHINI: Están divididos.

SRA. MARÍA ESPERANZA DE BIANCHINI: Ese es el problema, el que está allí chupando está bien, no le conviene; pero el que no está… uno honesto. Bueno, vamos a ver ya eso empezó, ya eso tomó su curso, ya eso comenzó, eso es mental, eso es rapidísimo. ¿Verdad? Nosotros hemos visto cosas, han estado las cosas, las guerras y que se ha parado.

SRA. LUISA DE ANDREU: Cuando fueron a Perú, la misión del Perú.

(Luego, la entrevista fue interrumpida y tuvo un giro.)

  1. GEO BIANCHINI: Nosotros nos conocimos el 1° de noviembre, pasó que ese noviembre nos habremos visto 2 ó 3 veces, en diciembre nos habremos visto 4 ó 5 veces y entonces en enero María Esperanza, supe yo después que a fines de año, yo no la vi, no sé, me dijeron las monjas: “No, la Srta. Medrano se fue.”
  • ¿Pa’ dónde se fue?
  • “No, se fue.”

Seguramente se habrá ido para Venezuela, dije yo y resulta que después de unos días siento que María Esperanza me llama, no sabía, la habían mandado para París, la mandaron en tren y regresaste en avión, ¿no?

SRA. MARÍA ESPERANZA DE BIANCHINI: En avión, a una misión sola. ¡Hay que ver!

  1. GEO BIANCHINI: En una misión, entonces regresa y un día me llama: “Tenemos que vernos en la Plaza San Pedro.” Bueno, vamos a ver si puedo ir hoy.

SRA. MARÍA ESPERANZA BIANCHINI (HIJA): Se hace el duro. (Risas.)

  1. GEO BIANCHINI: Entonces, fui para allá y cuando voy a la Plaza San Pedro, ella que la encuentro, ella tiene un Niño Jesús en los brazos envuelto.

SRA. MARÍA ESPERANZA DE BIANCHINI: Yo ando con mi Niño Jesús, yo tengo a mi Niño, sí, de aquel viajero que viaja conmigo para todas partes.

  1. GEO BIANCHINI: “No, ese es mi Niño, vamos adentro a San Pedro.”

– Vamos. ¿Y para qué te llevas a un Niño en los brazos? No entiendo.

Bueno, entonces, entramos dentro de San Pedro y me dice María Esperanza: “No, es que el Niño lo voy a poner en la tumba de San Pedro.” ¿¡Cómo!?, le digo yo. (Risas.)

Yo conociendo la gente de San Pedro, de la Basílica y todo, yo conocía perfectamente. Yo dije: A esta le debe estar patinando el coco, a estos latinoamericanos les patina el coco. (Risas.)

PERIODISTA GRACIELA URREAGA: Se creen que ellos lo pueden todo.

  1. GEO BIANCHINI: Que lo pueden todo y resulta, le digo: ¿Cómo va a hacer?
  • “No, yo voy a llevarlo.”
  • Ah, bueno, yo te dejo sola, por favor, yo no voy a ir… (Risas.) …van a decir que soy loco también, ¿tú sabes que esos italianos son todos medio…?

Entonces, María Esperanza va derechita a un señor que tenía un uniforme de San Pedro y veo yo que le habla de lejos y el señor le hacía… (Risas.) … y entonces el señor se va y regresa con una vela en la mano, entonces, se la da en la mano a María Esperanza, María Esperanza agarra la vela y él le prende la vela, se la entrega a él y María Esperanza le entrega el Niño. El señor, entonces, abre la puerta, ¿ustedes saben la tumba de San Pedro, de la escalera? Delante de todo el mundo, la gente viendo que el señor le abrió la puertica, yo también me puse alrededor para ver qué pasaba. (Risas.)

Entonces, el señor abajo, el Niño lo pone exactamente allí donde está la cuestión de oro, que está como una cunita allí, lo pone allí, se voltea, ve a María Esperanza y le hace así… (El Sr. Geo hace el gesto de asentar con la cabeza.) …y María Esperanza le hace igual, apaga la luz, se va para arriba y le entrega al Niño y yo digo: Esto es de locos. (Risas.)

Son tan celosos, ¿tú sabes?, de todo.

Imagínate, tú sabes lo que significa agarrar un Niño, ponerle una vela, agarrar a un Niño, depositarlo, hacerle: “¿Va bien así?” – Sí, sí, sí. Yo no quería estar cerca de ella, con gente que le patina el coco. (Risas.)

Cosas verdaderamente extraordinarias.

SRA. MARÍA ESPERANZA DE BIANCHINI: Uno tiene que ser como un pequeño niño que no sabe nada, entra y hace las cosas bien.

SRA. MARÍA GRACIA DE GEBRÁN: Mira, mamá, y qué cómico lo del avión con la espada de Simón Bolívar. ¿Te acuerdas? ¿Fue con Inmaculada o fue con Esperancita? ¿En qué país fue?

SRA. MARÍA ESPERANZA DE BIANCHINI: Fue con Inmaculada.

SRA. MARÍA ESPERANZA BIANCHINI (HIJA): En Roma que nos montamos en un 747, que veníamos de Roma para Nueva York y entonces cuando nos montamos en el avión que nos pusieron en primera clase, no sé por qué razón, con champaña y todo. (Risas.)

Entonces, parece que iban a trasladar unas espadas del Libertador Simón Bolívar y las metieron en primera clase abiertas y todo, no en valija ni nada, y las pusieron delante de nosotras y cuando llegamos a Nueva York las volvieron a recoger y eran las espadas de Simón Bolívar.

SRA. MARÍA AUXILIADORA DE LEÓN: Y le dijeron: “Tóquelas, señora”, para que mi mamá cargara las espadas, una cosa que…

SRA. MARÍA ESPERANZA BIANCHINI (HIJA): Ajá, que las trasladaba un coleccionista, pero las pusieron enfrente de nosotros abiertas.

SRA. MARÍA ESPERANZA DE BIANCHINI: No, es que pasan unas cosas.

SRA. MARÍA COROMOTO DE MARRERO: Y las cosas que te pasan en los aeropuertos, en un viaje.

SRA. MARÍA ESPERANZA BIANCHINI (HIJA): También en un 747 que cantó Pavaroti en primera clase. Yo nunca lo había visto, ni sabía quién era Pavaroti, eso fue en los años ’70 que él se estaba iniciando, era bajo, no era altote, la voz yo dije: Se van a reventar… En primera clase empezó a cantar, hizo un sol y yo dije: Se van a reventar las ventanas, era impresionante. Era un 747 que tenía escaleras y todo, me acuerdo.

SRA. MARÍA ESPERANZA DE BIANCHINI: A mí me han pasado cosas increíbles, vale.

SRA. MARÍA COROMOTO DE MARRERO: Y en otro viaje, pero reciente de hace 1 ó 2 años nos conseguimos en el aeropuerto con un grupo de cubanos.

SRA. MARÍA AUXILIADORA DE LEÓN: Ay, eso fue lindo, eso fue para el viaje a Perú, cuando íbamos para Perú.

SRA. ANDREA DE LISCANO: En el ’95.

SRA. MARÍA COROMOTO DE MARRERO: Para Perú y un muchacho que estuvo mucho tiempo en Cuba estaba saliendo y le entregó una espada tallada por él, su primera espada cuando estuvo en Cuba, salían como de un exilio.

  1. GEO BIANCHINI: No, en Cuba no, estaban en la isla americana.

SRA. MARÍA AUXILIADORA DE LEÓN: En Guantánamo que se escaparon y estaban allá.

SRA. MARÍA COROMOTO DE MARRERO: Ajá, en Guantánamo y oye, ellos se sintieron motivados de verla, se le acercaron y se sentaron enfrente de ellos: “¿Cómo están?” Se pusieron a hablar de la nada con ellos.

SRA. MARÍA AUXILIADORA DE LEÓN: Mi mamá les dio unas estampitas de la Virgen y un rosario.

SRA. MARÍA COROMOTO DE MARRERO: Se sintió con un amor y sacó una espadita hecha por él a mano, su primer trabajo hecho en Guantánamo.

SRA. LUISA DE ANDREU: “Éste es mi primer trabajo.”

  1. GEO BIANCHINI: Sí, porque ellos eran cubanos que se habían salido, estaban en Guantánamo y entonces ya tuvieron permiso para salirse e iban para Ecuador.

SRA. CAROLINA FUENMAYOR: Pero creo que Luisa les dio las estampitas, ¿verdad?, porque no tenías, exacto a ti no te quedaban estampitas y nosotros llegamos 3 días después a Perú.

SRA. MARÍA AUXILIADORA DE LEÓN: Ah, no, miren, nosotras tuvimos una experiencia, Piri y yo, ellos, cuando fuimos a Perú eso fue lo primero que le dieron, la espada y todo.

Entonces, nos montamos y resulta que ellos no se pudieron ir el mismo día, un grupo, entonces cuando nosotros llegamos nos esperaba Kathy, o sea, llegamos como en la madrugada, no sé a qué hora, tarde, bueno, estaba vacío, lleno de militares que apenas llegó el papá de Kathy: “Vengan”; agarraron las maletas, no había nadie, unas personas paradas. “Pasen las maletas.” No las revisaron, las montaron, o sea, nada, 10 minutos, rapidísimo. Cuando estábamos que nos iban a revisar las maletas que no revisaron: “Ay, pase, señora”, le sonrieron.

Mi mamá dice: “Ay, qué muebles tan lindos, ojalá en Caracas pusieran como una salita de estar o para sentarse.” Porque en Caracas no había, ahorita las pusieron, pero antes no había dónde sentarse; parados todo el tiempo. Marrones de cuero, mi mamá: “Qué bellos muebles, así uno para sentarse y conversar.” Y yo: Qué raro, mi mamá a las 2:00 de la mañana diciendo… bueno, un comentario. “¿Verdad?, qué lindo.”

Llegan al otro día o al día siguiente ellos y entonces Piri me dice: “Ay, amiga, ¿cómo estás? ¿Cómo les fue?”

  • Oye, bello.
  • Ay, que tu mamá…

SRA. ANDREA DE LISCANO: Estábamos almorzando.

SRA. MARÍA AUXILIADORA DE LEÓN: Estábamos almorzando. “Sí, que hablaron con una señora.” Entonces yo decía: No. Que estuvimos en… ¿Cómo es que es?

SRA. ANDREA DE LISCANO: En el aeropuerto hablamos con una señora que habló con tu mamá.

– “No fue una señora, fue un muchacho que le entregó una espada.”

SRA. MARÍA AUXILIADORA DE LEÓN: Ajá, contando cuentos diferentes. Yo le estaba contando de los cubanos en Caracas y ella me contaba algo de Perú. (Risas.)

Yo le decía: No, no…

SRA. ANDREA DE LISCANO: La encargada de inmigración… Auxi me decía: “No, mi mamá no habló con nadie.”

  • ¿Cómo que no? Si habló 2 horas, nos comentó que habló 2 horas con la señora de Venezuela, del sombrerito, la que traía una Virgen.

Ella no se acordaba del nombre de la Virgen porque era muy complicado el nombre. Le preguntamos: ¿La Reconciliadora de los Pueblos?

–  Sí, la Reconciliadora de los Pueblos. Ella estuvo hablándonos. Qué señora tan bella. Es que ustedes hablan igual como habla esa señora, ustedes tienen que ser del grupo de Venezuela.

SRA. MARÍA AUXILIADORA DE LEÓN: Entonces, yo le decía: ¿De qué me estás hablando?, no hubo ninguna señora, la única conversación que mi mamá tuvo en algún aeropuerto fue en Caracas que estábamos saliendo y conseguimos a este muchacho y le dio una espada y conversaron un rato, le dio un rosario. No, no en Perú. No, en Perú, no, chama, llegamos en la madrugada, nos montaron… Primera vez que nos montan tan rápido del avión hasta el carro.

SRA. ANDREA DE LISCANO: No hicieron inmigración prácticamente.

SRA. MARÍA AUXILIADORA DE LEÓN: No hubo nada, o sea: “¿Cómo estás? Buenas noches” Ya.

SRA. ANDREA DE LISCANO: La Sra. María no habló sólo con la encargada de inmigración, sino con todo el personal porque ella decía que como no había nadie, no había otro vuelo entrando a esa hora, ella se dedicó 2 horas a hablarle a cada uno. “Mi mamá tenía un problema horrible, ella vio el problema que tenía mi mamá.” Bueno, nos contó de todo. Carolina tenía un problema con la maleta y por eso nosotros nos quedamos hablando allí con ella.

  1. HUGO LISCANO: Y a nosotros no nos extrañó.

 

SRA. MARÍA COROMOTO DE MARRERO: Ella se quedó sentada en el sofá que le gustó hablando con las señoras.

 

SRA. MARÍA AUXILIADORA DE LEÓN: Entonces, yo le pregunto: ¿Dónde?

  • En el sofá marrón.
  • ¿¡Qué!?

Casi me da un yeyo. Ven acá, Piri. Le digo: ¿Mamá, tú no me comentaste de un sofá marrón? O sea, que se ve que ella se quedó, hizo una antesala con ellos cuando nosotros nos fuimos.

 

SRA. ANDREA DE LISCANO: Sí, una bilocación, en la bilocación que tuvo la Sra. María Esperanza, incluso materializó, o sea, le entregó unas estampas, la señora tenía la estampa de la Virgen Reconciliadora de los Pueblos.

 

SRA. MARÍA ESPERANZA DE BIANCHINI: ¿Tú sabes lo que es eso?

 

SRA. ANDREA DE LISCANO: “¿Ustedes no vinieron con un grupo que llegó hace 2 días?” Y le dijimos: Sí, qué casualidad, conoció a la Sra. María Esperanza. Y no nos sorprendió para nada que la Sra. María no tenga horario, o sea, que se hubiese quedado para hablar con ella 2 horas, no nos pareció nada extraño. ¿Verdad, Sra. María?

“La señora del sombrerito de Venezuela.” (Risas.)

¡Qué linda! Sí, ella es, con ella es que vinimos.

 

SRA. MARÍA AUXILIADORA DE LEÓN: No, fue impresionante, cuando ella me decía… ¿Pero qué me estás contando? No podía entender.

 

SRA. ANDREA DE LISCANO: No nos podíamos entender.

 

SRA. MARÍA AUXILIADORA DE LEÓN: Tuvimos 10 minutos que la otra no sabía que decía hasta que nos quedamos así… ¡Mamá! Lo único que me comentó mi mamá fue lo del sillón, estaba Coromoto.

 

SRA. MARÍA ESPERANZA DE BIANCHINI: Y en ese sillón estaba yo allí sentada. Qué cosa tan grande.

 

SRA. CAROLINA FUENMAYOR: Cómo lloraba Nilda, cuando Nilda se empieza a dar cuenta de lo que estaba pasando porque ella está escuchando a Piri y a Auxiliadora y cuando ella se empieza a dar cuenta que la Sra. María se había quedado 2 horas, ¡ay! empieza a llorar y a llorar. “No puede ser, qué belleza.”

 

SRA. MARÍA AUXILIADORA DE LEÓN: Kathy, el papá, ellos nos ayudaron, o sea, de verdad la aduana más rápida.

 

SRA. CAROLINA FUENMAYOR: Y a usted, Sr. Geo, que le habló en italiano.

 

  1. GEO BIANCHINI: Ah sí, a mí me habló en italiano, bueno, yo lo he contado varias veces, es muy interesante. Eso fue al inicio, exactamente ella no sabía nada de mi vida, yo me casé no le conté nada de mi vida, nada.

 

PERIODISTA ROLANDO VERA: Ella sabía todo.

 

  1. GEO BIANCHINI: Ella sabía todo, exactamente después me di cuenta que lo sabía todo, como 20 días después de Roma fuimos a Turín a pasar la Navidad porque sintió que había que ir, pero yo no lo sabía. ¿Qué vamos a hacer en Turín?

–Bueno, nos pasamos unos días allá.

SRA. MARÍA ESPERANZA DE BIANCHINI: Porque estaba Don Bosco, yo quería mucho a María Auxiliadora y a Don Juan Bosco y quería visitarlos.

  1. GEO BIANCHINI: La mandaron de arriba, una orden de ir a Turín y allá había unos amigos de ella venezolanos que estaban estudiando en la FIAT. Bueno, nos encontramos y entonces después vino el día de regresar, como 4 días después. Estábamos nosotros en un hotel, nos preparamos, ellos venían a buscarnos para llevarnos a la estación, María Esperanza estaba vestida completamente y de improviso se acuesta… (Risas.) …se extiende en la cama, así tendida completa y yo digo: ¿María Esperanza, qué te pasa, ahorita nos vienen a buscar, por qué te acuestas, estás vestida y todo? No me dice, no me contestó nada y de improviso me llama así en italiano: “Vieni qua.” Está hablando en italiano. (Risas.)

SRA. ALICIA ZUNCHI DE MOYANO: Usted tiene un corazón de hierro.

  1. GEO BIANCHINI: Una voz bellísima que sale de ella que inicia a hablarme una hora de toda mi vida: pasado, presente y futuro.

SRA. MARÍA ESPERANZA DE BIANCHINI: La Madre Cabrini.

  1. GEO BIANCHINI: Yo inicié a llorar y no me podía contener, lloré toda la hora, todo el tiempo sin parar, no me podía parar, llora, llora y llora. Pero toda, toda, toda mi vida todo en italiano. ¿Y quién era? Una santa, yo no la conocía.

SRA. MARÍA ESPERANZA DE BIANCHINI: Desde niño… en un italiano perfecto. Por eso fue que se puso a llorar tanto, por eso sería que lloró tanto. Cuando yo me despierto, cuando me desperté que lo veía, yo me quedé impresionada de ver a Geo llorar.

SRA. MARÍA COROMOTO DE MARRERO: Madre Francisca Javier Cabrini.

PERIODISTA GRACIELA URREAGA: ¿Estuvo acá?

  1. GEO BIANCHINI: Sí, estuvo en Argentina, Chile y en América Central.

PERIODISTA GRACIELA URREAGA: Sí, en Rosario.

SRA. MARÍA ESPERANZA DE BIANCHINI: ¡No, me han pasado cosas muy grandes!

  1. GEO BIANCHINI: ¿Entonces, cuántas cosas, no? ¿Entonces, yo podía dudar? Cónchale, me encontré delante de una realidad muy interesante, creí de inmediato, no he tenido duda.

SRA. MARÍA COROMOTO DE MARRERO: Para Dios no hay fronteras.

SRA. MARÍA ESPERANZA DE BIANCHINI: Y en un perfecto italiano, que yo no sabía bien el italiano, lo estaba aprendiendo chamusque’ao.

  1. GEO BIANCHINI: Sí, pero yo me acuerdo en el primer tiempo, antes de que ella regresara para Venezuela en el famoso enero que después ella se fue para Venezuela, una vez abrió la cartera y tenía un papel y de improviso leyó algo. ¡Cónchale! Era español y como que yo entendí algo. Yo entendí que se hablaba algo en ese papel de la nueva esperanza para el mundo, la renovación del mundo y ese era el sueño mío desde joven, yo estaba exactamente deseando un mundo nuevo porque veía tantas cosas injustas.

Señor, tiene que haber algo.

Y allí sentí pocas palabras, ese fue el punto que me dio una gran esperanza con respecto a poderme casar con María Esperanza porque casarse con una latinoamericana no es tan fácil. (Risas.) Una aventura, esa es la verdad. Me dijeron a mí: “Las latinoamericanas vienen para Europa, se casan y después, ciao y se van” Entonces, encontrarme casado… ese era el miedo, me encuentro casado, se va de nuevo. Ciao, bambina. Y después no me puedo casar por la Iglesia, ¿no? Porque para el italiano todavía hay esa mentalidad de casarse por la Iglesia, ahorita no sé, pero en ese tiempo todavía se mantenía esa costumbre que era válida. (Risas.)

Bueno, esa fue una gran esperanza que tuve, fueron las pocas palabras que pude entender. Se ve que María Esperanza sintió la inspiración de sacarlo de la cartera y ponerme a leer así un poquito.

Y los mensajes… cuando comencé a leer los mensajes después de casado que tenía guardados.

SRA. MARÍA ESPERANZA DE BIANCHINI:     […] todo el futuro de esta juventud, todo el futuro de estos matrimonios jóvenes y todo el futuro también de nosotros los que estamos mayorcitos.

El Sr. Geo y yo que siempre tengamos ese incienso místico de los altares en todo lo que hagamos. Fíjate tú, que tengamos siempre el místico incienso de los altares en nuestros corazones, en nuestras almas, en nuestras vidas para sentir el rocío de la mañanita clara de Jesús, en la mañana la Virgen despertando a su Hijo: “Jesús, levántate, ven a consolar a mis hijos que son tus hermanos menores y aliviar las cargas del Pueblo de Dios, nuestro pueblo, Pueblo de Dios para que ese pueblo se levante y pueda decir: Hosanna a Dios en las alturas, bendito el que viene en el Nombre del Señor.”

Porque Jesús viene todos los días a los altares del mundo cuando se dice la Santa Misa para darnos el manjar divino, la Hostia Santa. ¡Qué cosa tan grande tenemos nosotros los católicos! La Santa Misa, la Eucaristía es lo más grande.

Eso es lo que les voy a pedir a todo aquí: Reciban al Señor, la Eucaristía si es posible cada día, todos los días del mundo. Eso ha sido mi alimento y mi salud, todo se lo debo a la Eucaristía.

Entonces, yo diría pues, tenemos que unirnos en la oración; yo voy a orar por ustedes todos los días como si los estuviera viendo, este cuadro queda grabado en mi mente tal cual como estamos hoy para ponerlos ante el Santísimo Sacramento desde sus hogares con la armonía y la paz del justo, con el aliciente del niño inocente cuando sus padres le dan un juguete y con la virtud de los jóvenes que quieren muchas cosas a la vez, a un mismo tiempo, porque el joven quiere muchas cosas a un mismo tiempo, pero hay una cosa muy importante: sus estudios; triunfar en sus estudios, vencer la pena o la tristeza y empeñarse en poder graduarse, en poder recibir su laurea, pues, el día que se gradúen, – estoy con el español y el italiano que me enredo – su laurea que es su hermosa situación de verse que ya terminaron su carrera y que pueden dar los frutos de ese contentamiento espiritual que llevan en el alma porque se siente un contentamiento, diría yo, de esperanzas, de alegrías, de ilusiones de poder decir: “Yo me gradué, yo estudié, yo aprendí.”

Entonces, yo les pido a los muchachos que sigan en su labor, cada uno en lo suyo, en sus estudios, los que estudian, las muchachas jovencitas, por lo menos ellas sigan, perseveren, no dejen de estudiar. El estudio trae consigo la iluminación; uno muchas veces piensa: “¿Cómo voy a saber la clase?” No, solamente con el hecho de que tú cojas ya para leer tus libros, tus cuadernos con buena voluntad ya allí está la luz del Espíritu Santo que te ilumina y te ayuda a soportar todas las cosas de la vida pudiendo discernir tus clases.

Tus momentos más grandes son la juventud en el colegio, eso es lo más bello que se tiene y hay que apreciar eso en toda su estructura espiritual porque esos son los lineamientos que nos conllevan a vivir una vida más hermosa; y digo más hermosa, porque la ilusión del niño en el colegio, en su universidad, adonde vaya es lo más hermoso, es la convivencia entre hermanos, entre estudiantes, eso no se olvida nunca.

Entonces, yo diría, pues, los casados jóvenes también la ilusión de que sus hijitos están yendo al colegio y nosotros los más ancianos verdaderamente la felicidad de ver a los nietos, los hijos y los nietos felices.

La vida es un continuo dar, y dar, y dar y recibir, y recibir continuamente, por eso tenemos que dar mucho, dar la talla espiritual en cuanto a nuestras necesidades diarias, sí, esas necesidades superarlas y poder reafirmar nuestras pisadas en el campo de acción donde nos pongamos, donde vayamos, donde la vida nos lleve porque aprender es lo más lógico de todos los seres humanos, aprender y vivir el Evangelio, aprender y sufrir todas las cosas que vengan porque el sufrimiento trae consigo la libertad del pensamiento. Fíjate esto, la libertad del pensamiento y ese pensamiento vuela, vuela, tiene alas para volar y lograr todo lo que quieras porque en la mente residen todas las vibraciones que llegan de todas partes.

El mundo es intenso, grande, enorme y tiene vibraciones maravillosas también, así como hay vibraciones secas, pues, o negativas, así existen vibraciones de calor, de luz, de amor definiendo los perfiles de la vida de un ser humano y ayudándole a conocer realmente lo que quiere Dios de él en todo sentido para seguir adelante dando y contribuyendo a mejorar al mundo porque con nuestro trabajo, con nuestros esfuerzos podemos hacer tanto, por lo menos, los jóvenes que se gradúan, las personas que hayan recibido su laurea en sus estudios. Es muy hermoso todo ello.

Entonces, yo los invito a conocerse a sí mismos esta noche, conocernos a nosotros mismos porque no nos conocemos muchas veces y creemos que estamos haciendo las cosas muy bien y resulta que estamos cometiendo errores; a conocernos, a mirarnos adentro cómo estamos y a tratar de mejorar esa calidad humana dando nuestro contributo al saneamiento de todo lo que nos rodea. Fíjate esto, al saneamiento de todo lo que nos rodea, porque a veces pueden haber cosas muy buenas, pero pueden haber negativas, entonces tú vas a sanear todo, o sea, que tú seas un instrumento para sanear, para hacer el bien en tu medida en que tú puedas, humildemente, sencillamente, sin muchas cosas que reflejen que estás haciendo mucho, no, pequeñas cosas, pequeñas pinceladas de la vida diaria cuando hablas con tus hijos, cuando le das un consejo, cuando les dices: Esto está bien, esto está mal, vuelve otra vez, hazlo de nuevo.

Porque también hay que corregir esas fallas que a veces les dejan las cosas así al muchacho y se presenta al colegio y le dicen: “No, no sirve.” ¿Tú me entendiste? Nunca que nos hagan un desprecio así, no dejen nunca que te devuelvan un cuaderno, algo que tú hayas hecho, claro que eso lo pasan todos los estudiantes, quizás, pero evitar todo aquello que te desmejore tu calidad humana porque cuando a ti te dicen: “No, no sirve.” Te choca, te cae mal, entonces, uno siempre tiene que tratar de hacer las cosas perfectas, perfectas. Recuerden esto.

No somos perfectos, pero hagamos nuestras cosas bien hechas, bien bonitas con calidad humana, con sencillez, con humildad, con paciencia, con muchísimo amor, amor ante todo, el amor y tú sabes que todo te va a salir bien. Todo lo que tú hagas con amor tiene que servir porque tú estás dando de ti tu contributo a esa sociedad humana, a ese colegio, a esa clase donde estás asistiendo tú a recibir esas clases y entonces eso tiene que ser perfecto, siempre piensen en la perfección. Yo no soy perfecta ni mucho menos, me falta mucho, pero me agrada que las cosas se hagan perfectas, muy bien hechas y cuando no las saques bien, vuelve a hacerlas otra vez. Niñitas, muchachas, no les dé a ustedes pena tener que hacer las cosas otra vez; es preferible hacerlas y presentarlas bien. Yo, quizás, soy una maniática en eso, ¿ves?, sino no lo mando o no lo hago, lo vuelo a hacer hasta que salga perfecto.

(Refiriéndose a una hija de Julie.) Ésta va a ser así.

SRA. JULIE DE CANNON: Ya es, ya es así.

SRA. MARÍA ESPERANZA DE BIANCHINI: Sí, yo soy así, yo era así.

SRA. JULIE DE CANNON: Las dos son así muy ordenaditas.

SRA. MARÍA ESPERANZA DE BIANCHINI: Muy ordenada; yo cuando estaba en mi colegio, no mi ’ja, nunca, ay, gracias a Dios, nunca me devolvieron nada ni me dijeron: “No sirve” o “vuélvelo a hacer.” Yo me hubiera muerto de la vergüenza, o sea, ¿tú sabes?, es algo muy bueno porque tú te llamas al botón, tú eres tu propio maestro sin soberbia lo digo, sino con mucha humildad, pero tú tu propio… que no tengas que pasar por la pena que te digan: “No, esto no sirve, vuélvelo a hacer.” Siempre acuérdense las niñas que están chiquitas ahorita, nunca que te hagan una mala acción, que tu maestra te mire así de mala…

SRTA. DENISE CANNON: (Hace una pregunta privada a la Sra. María Esperanza.)

SRA. MARÍA ESPERANZA DE BIANCHINI: Pero esas son fuertes y a veces humillan a la gente, yo conozco a muchas niñas que me llegan a mí allá llorando.

Lo importante es que tú trates de hacerlo bien, no importa, pero tú trata de hacerlo bien, perfecto, y lo vuelves a hacer y lo vuelves a hacer hasta que lo sacas con voluntad porque uno dice: No, vamos a dejarlo así, eso me lo perdonan. No, no, no… perfecto; todo lo que tú hagas que sea bien hecho.

Yo admiro a esta niña, su hija porque a ella le gustan las cosas bien hechas y todo lo hace bien y es difícil, ¿sabe?, no todo el mundo es así como ella. Bueno, aquí todo el mundo es perfeccionista, pero la gente deja las cosas así. No, nada que te desprecien las cosas que tú haces, eso es muy triste, que las cosas que tú haces sean bien vistas.

SRTA. DENISE CANNON: (Refiriéndose a su abuela.) Aprendimos de ella.

SRA. JULIE DE CANNON: Sí, ella es muy ordenada y entonces nos inculcó eso.

SRA. MARÍA ESPERANZA DE BIANCHINI: Su mamá es así muy ordenada, sí, es verdad, tiene razón, señora. Es una cosa que… no sé porque salí yo con esto así, no sé porque lo dije ahorita porque no era el caso, pero sentí la necesidad, quizás, por los niños ahora.

  1. GEO BIANCHINI: Debe haber algún desordenado seguramente. (Risas.) ¿Quién sabe? (Risas.)

SRA. JULIE DE CANNON: No, en realidad no, ellos se van al colegio y dejan todo ordenado.

SRA. MARÍA ESPERANZA DE BIANCHINI: Bueno, no, todo el mundo tiene su desorden, pero tienen que ser ordenados. Yo en asunto de papeles, todo lo que tú entregues en papel tiene que ser perfecto.

SRA. JULIE DE CANNON: Limpio.

SRA. MARÍA ESPERANZA DE BIANCHINI: Limpio y pulcro, ¡ay caray!, a mí no me gusta que me llegue una carta toda… con un sucio o así… ¿tú sabes?

SRTA. DENISE CANNON: Yo presto mis trabajos y me los devuelven todos sucios. Es que yo los pongo todos subrayados, todos así… después los presto y me los devuelven todos sucios.

SRA. MARÍA ESPERANZA DE BIANCHINI: Están muy bien delineadas estas niñas… (Risas.) …como su mamita.

SRA. JULIE DE CANNON: Son muy buenas alumnas.

SRA. MARÍA ESPERANZA DE BIANCHINI: Sí señor, eso pasa con los muchachos. No deben nunca entregar una cosa que no esté bonita porque te la devuelven y pasas la pena. Eso debe ser desagradable, ay no, yo en eso me cuidaba.

Entonces, yo les diría pues, sigan adelante muchachitas, todos los jóvenes, todas las jovencitas que están estudiando: firmes, decididas, conscientes, equilibradas con un deseo de aprender más y más cada día y con mucha humildad, mucha paciencia y soportación porque hay que soportar para que nos soporten porque todos tenemos nuestros defectos, no somos perfectos, la perfección no existe en el ser humano es muy difícil; pero aprendamos, pues, a vivir el Evangelio que nos enseñó Jesús soportando, esperando y siempre con la ilusión de nuestros logros espirituales.

Claro, que las cosas materiales nos hacen falta también, pero tú al tener lo espiritual ya tienes lo otro por consecuencia viene todo perfecto, viene todo delineado, hecho por la mano de Dios porque Él nos va poniendo las cosas tan bien hechas, y tan bien formadas y tan bien expresadas que no nos queda la menor dura de que Él convive entre nosotros; no lo vemos, pero Él está presente.

Y a ti que te vaya muy bien en tu viaje.

SRA. LUCÍA (HERMANA DE JULIE): Que se vaya conmigo, la llevo en el avión.

SRA. MARÍA ESPERANZA DE BIANCHINI: Espiritualmente. Que Dios te bendiga, hija, te lleve con felicidad y a todos aquí, a la señora, esa madre querida.

SRA. JULIE DE CANNON: Viaja con ella, viajan ellas dos juntas.

SRA. MARÍA ESPERANZA DE BIANCHINI:     […] pero yo quiero un nuevo amanecer, el amanecer de Jesús, el nuevo amanecer de Jesús está llegando y ustedes me dirán: “¿Y cómo es eso?” No lo sé, solamente puedo decir: El nuevo amanecer de Jesús para que el hombre despierte y verdaderamente trate de liberarse de sus pecados, de sus debilidades y busque a Jesús directamente. No es que yo te voy a decir: Tienes que hacerlo, tienes que amarlo. No, no, tú das la impronta de que estás allí, ahora está el niño que escucha a su madre o la mujer con el marido; escuchar al marido o escuchar a la mujer; el esposo a la esposa; la amiga a la amiga; la hermana al otro hermano y así en continuación.

Entonces, yo diría que estamos en espera, en espera de la luz del nuevo amanecer de Jesús, yo misma me pregunto: ¿Y cómo digo yo esto? Pero me viene a la mente: el nuevo amanecer de Jesús, no sabemos qué será, pero será un gran acontecimiento en el mundo de algo que viene a renovar a la Tierra. ¿¡Ay, chica, qué será verdaderamente!? Una renovación en el mundo, el nuevo amanecer de Jesús. Porque no será que va a venir todo… ¿tú sabes?, así que viene el Niño Jesús, ni mucho menos, pero sí, un renacer de las almas, el nuevo amanecer de las almas por el enriquecimiento espiritual que Dios nos da para combatir con todo aquello que no sea justo.

Las injusticias no las quiere Dios, quiere la justicia y quiere el santo temor de Dios para no ofenderlo y crear conciencias porque cuando tenemos nuestra conciencia limpia de cosas desagradables, pues, que no son justas, uno se siente bien porque no está dañando a nadie, no está haciendo mal, en cambio cuando tú haces daño no sabes a dónde poner la cara, pero cuando tú estás libre de toda cosa que no sea correcta, libre de eso, se siente que uno está cumpliendo con sus deberes y que el Señor nos está llamando a reflexionar cada vez más con mayor intensidad a fin de encontrarnos a nosotros mismos y salvar nuestras pisadas de caer en el pecado, porque pecamos y no nos damos cuenta muchas veces.

SRTA. DENISE CANNON: ¿Y dejar de hacer algo?

SRA. MARÍA ESPERANZA DE BIANCHINI: Hasta cierto límite porque no estás cumpliendo con tu deber, si tú sabes en conciencia que tienes que hacerlo, allí es que está la caída, o sea, se incurre en el error. Yo tengo mucho temor de Dios, ¿tú me entiendes? Eso es lo más grande, el temor de Dios – recuerden esto – no que nos castigue, no, no; Dios no castiga a sus hijos, nos ama mucho para castigarnos, pero sí nos llama al botón en la mente nuestra, te ponen así clarito: “Estás errado, no estás viviendo como deber ser, estás cometiendo una falta.”

Bueno, por lo menos yo creo que eso nos pasa a los que sentimos mucho temor de Dios, no es el temor de que nos castigue, de que nos haga… no, no, eso no, pero sí que no lo ofendamos porque es como si tú misma te estás ofendiendo. Eso es muy importante en la vida del ser humano, el temor de Dios, el santo temor de Dios, tan es así que existe el santo temor de Dios en las almas, en las personas… todo lo temes porque cuando tú ofendes a Dios, ¿qué puedes esperar? Si tú ofendes al Señor, ¿qué puedes esperar tú? No creo que nada bonito porque lo estás ofendiendo, ofenderte a ti, ofender al otro. No, no vamos a ofender nunca, nunca se ofendan de palabras, muchachitas, las jóvenes, no, porque cuando tú abres la boca para ofender… mejor que no la abras, uno se tiene que controlar porque si uno no se controla pierde la fe, pierde todo, viene una lucha espiritual, psicológica que arruina a la persona; y digo que la arruina, porque la gente entonces ya se acostumbra a vivir aquello y sigue, y sigue y ya no le importa, ya no le importa nada, peca y está perdiendo a su Dios. No que Él nos va a abandonar y nos vaya a dejar porque Él nunca nos abandona, aunque seamos imprudentes y cometamos errores, pero sí viene como una frialdad en el corazón de uno mismo y eso es más grave porque nos estamos alejando más de Él. No sé si me entiendan.

Pero tenemos que tener la capacidad de aprender a vivir el Evangelio y aprendiendo el Evangelio nosotros conoceremos que las verdades de Dios son las más perfectas, no hay otra verdad sino la suya. Y en todo momento, siempre Dios por delante.

  • Mi Dios vivo y palpitante debe palpitar en mi corazón.

Repítanlo.