Palabras De La Sra. María Esperanza De Bianchini, Mayfield Inn Trade Centre, Edmonton, Alberta, Canadá (23-05-1998)

Sábado, 23 De Mayo De 1998 10:30 P.M.

(Entregando a cada persona un pétalo de las rosas que le habían obsequiado de la representación del milagro de Guadalupe, la Sra. María Esperanza les expresó, entre otras cosas:)

Ella será tu compañía para que te procure felicidad, a ti, a los tuyos. Adonde vivas, adonde estés portar la alegría de la Santísima Virgen de Guadalupe que te las manda, que te envía sus petalitos. Parece una cosita pequeña pero son grandes, grandes por venir de la Madre de Dios, es ella María Madre de Guadalupe que nos quiere dar una gran esperanza, la de vivir el resto de nuestros días en completa paz y armonía interior hallando el consuelo en los brazos de la Madre Santa.

Dios te bendiga, hija, todos vamos para ancianos.

De la Virgen de Guadalupe para que ella te proteja, te dé la fortaleza y la alegría, la alegría del vivir diario. Todos los días uno aunque esté triste tiene que tratar de estar alegre a como dé lugar para que así no nos envejezcamos espiritualmente porque vienen los años y uno envejece, pero el alma no debe envejecer debe estar siempre contenta, alegre, feliz y esperando todas las cosas buenas de la vida.

Ama a la Virgen mucho y tenla en una partecita así, de que cuando te sientas triste o algo coges tu petalito y te lo llevas, como si fuera el regalo más grande que la Virgen te manda porque esto es de vibraciones de amor, de cordialidad, de paz, de serenidad, de salud.

Que Dios te bendiga, vas a descansar te vas a sentir bien.

[…] pero Dios te dará el valor suficiente. Yo también perdí mi madre creí que iba a morir, que yo no iba a resistir ese golpe y lo resistí, eso es una ley. ¿Cómo se hace? Dios le prorroga la vida a nuestros seres amados, a nuestros seres queridos, pero tarde o temprano tiene que llegar ese momento y debemos estar preparados para aprender y saber que estamos de paso todos aquí, lo único que quedan son nuestras buenas obras, nuestro modo de vivir siendo dóciles a la gracia del Espíritu Santo y fuertes en la guerra del enemigo, pero con mucha humildad, con mucho amor, con mucha espiritualidad.

Tú eres persona muy buena, te felicito, es difícil encontrar gente buena, tú eres una de esas, te felicito. Haz llevado mucho desde los 20 años, entonces piensa que esos frutos los vas a recoger en el cielo. Tienes un señor que te acompaña, está a tu lado. Así que Dios te bendiga, que Dios te guarde y te proteja.

La gracia del Espíritu Santo los ilumine y los ayude en todo momento. Ya el Señor se ocupará, ya desde ahora mismo comienza la lucha, ha sido una lucha grande – ¡ay!, el corazón se me parte – pero lo que se lucha por amor se gana por medio del esfuerzo que se ha hecho, de sacrificio y de oración para que la paz reine en el hogar, en la familia. Eso es un milagro si vuelve, tengamos confianza para luchar con la oración, si es posible con la Comunión diaria, cuanto más puedan… oración.

Dios los bendiga porque son personas muy buenas, muy admirables.

Piensa que nada está perdido en la vida mientras tengamos un hálito de vida, un suspiro siquiera, tenemos vida, yo sé que has pasado en estos meses momentos difíciles; difíciles, digamos, porque no solamente la salud, sino otras cosas también, pero eres una mujer muy valerosa.

Yo te felicito, te felicito. Pero la gracia de Dios está contigo; no te angusties, hija, vamos a ver cómo ponemos a andar bien ese organismo… liberarte, liberarte, liberarte. Ya, tranquila.

Eso sí, tienes que cuidarte mucho, te vas a sentir mucho mejor, sí, hay una pequeña falla, pero no es nada grave tampoco… una dolencia, es un dolor y esas cosas son para purificarnos para limpiarnos, para reeducarnos a vivir el Evangelio y a cumplir con nuestras obligaciones. Yo sé que cumples con tus obligaciones, pero necesitamos mucha oración.

La oración es el puntal de luz que ilumina al hombre en medio de la oscuridad de la noche, la oración es la base primordial del cristiano y el rosario el convite amoroso de María con nosotros.

Entonces, ustedes necesitan orar los tres juntos desde esta noche, desde mañana… el rosario diario los tres, truene, relampagueé, tembló, se mueva la Tierra, pero ustedes con ese rosario en mano.

El rosario es el arma de todos los católicos, de todos los cristianos y la Comunión el alimento, la fuerza, el poder y la gracia de Dios en ese corazón que se llena de vida nueva sobrenatural. Tienen que recibir al Señor, la Eucaristía… esa es la base primordial, escuchar su Santa Misa los domingos, los sábados, los primeros viernes y si es posible todos los días. Sintiéndome que a veces no puedo ni caminar, ni puedo hacer nada, yo me levanto como sea, si no en la tarde, al mediodía, en la mañana, pero lo hago con la voluntad porque así los problemas se acaban, o sea, los problemas los tenemos, no es que se van a ir, pero los podemos soportar con cariño, con humildad, con paciencia, con el santo temor de Dios de no ofenderlo y para vivir realmente el Evangelio.

Esto les va a hacer mucho bien, llévense su petalito como el regalo más grande que les han dado en sus vidas.

Usted también, siempre consérvenlos de mi Madre Santísima de Guadalupe para obtener la salud, la paz, la serenidad; y reverdece nuestro espíritu y nacen las rosas del rosal de María Santísima. ¿Me entendió?

Vivamos de ilusiones. En todas las cosas tenemos que tener ilusión en la vida para conquistar el reino de los cielos, ¿sino cómo vamos a vivir nosotros?

Entonces, ¡Aleluya, gloria a Dios! Canten: ¡Aleluya, gloria a Dios!, cuando lleguen a sus casas canten:

  • ¡Aleluya, gloria a Dios, soy libre, Dios está conmigo!

Dios te bendiga.

La fe es la base primordial del católico, de un cristiano que ama y siente a su Dios en el agua, en las matas, en el cielo, en la lluvia, en el sol, en la luna, la naturaleza es lo más grande que tenemos. Por supuesto que sufrimos, la vida es sufrir; cuando no es una cosa es otra y queremos que desaparezcan los dolores especialmente del corazón, pero tenemos que tener el valor de enfrentar las situaciones y vivir el Evangelio a como dé lugar cumpliendo con nuestras obligaciones y saneando todo lo que reste atrás porque tenemos que llenarnos de coraje y de energía para no sucumbir bajo la mano del enemigo. ¿No sé si me entiendan? Dios nos da la vida sobrenatural, yo vivo vida sobrenatural, sino no viviera.

Salvar un alma, rescatar un alma… allí se nos ofrece la gloria. Si no nos damos, si vivimos como los demás egoístamente no podemos hacer nada. Dios me ha devuelto la vida a mí, ya varias veces, cuando niña, después más grande… el corazón; yo vivo de milagro, pero para adelante.

Todo tiene remedio, lo único que no tiene remedio es cuando nos llega la muerte, allí se acabó todo, viene una eternidad sin fin; pero mientras estamos aquí tenemos la esperanza de sobrevivir a los males que nos agobian y nos preguntamos: ¿Por qué a mí? Es una pregunta que uno dice: ¿Cómo es posible? Pero mientras tengamos un hálito de vida podemos decir: Tenemos la fortaleza, tenemos la presteza de los mártires y la alegría de los justos. Con eso vamos adelante.

Ya desde este momento todo va a subsanarse. Yo sé que cuesta mucho, es doloroso, uno a veces quiere estar, ser feliz.

La oración es el puntal de luz que ilumina al hombre en medio de la oscuridad de la noche. Usted es un puntal de luz, usted ora, pero debe orar más todavía y a recibirme al Señor. La Comunión es nuestro alimento, nuestra fuerza, nuestra cédula de identidad que vamos a presentar en el cielo el día que nos vayamos. La Eucaristía se la recomiendo. ¿Me entiende? Adelante nada está perdido en la vida cuando tenemos voluntad.

La Comunión es el alimento de las almas a quien Dios llama para salvar a su familia. Eso es una realidad, lo más grande que tenemos; el cuerpo se deja regir de ese espíritu, de esa fuerza espiritual de Dios, de ese amor de Dios, de esa gracia de Dios.

Entonces en este momento usted va a recibir la gracia del Espíritu Santo con la bendición de mi Señor:

En el Nombre de mi Padre, Yo los bendigo, hijos míos;

en el nombre de mi Madre, Yo los curo del cuerpo y del alma

y los guardo aquí, en mi Corazón desde hoy, les guardaré,

les guardaré, les guardaré aquí, en mi Corazón desde hoy y para siempre.

Que la paz sea con vosotros y que la luz del Espíritu Santo ilumine sus almas. Están en paz y en armonía con el mundo entero.

Tranquilo, hijo, todo tiene remedio, lo único que no tiene remedio es cuando llega el día de la muerte, ya no hay nada que hacer, pero mientras tengamos un hálito de vida podemos decir: Estamos aquí pisando tierra y nos vamos a ir cuando Dios nos llame. La hoja de un árbol no se mueve sin la voluntad de Dios.

Tranquilo, esté alegre, feliz que el Señor ha vuelto sus ojos hacia usted y la Virgen Santísima en este día para aminorar el dolor, para refrescar sus mentes y alegrar sus corazones de dicha, de paz, de alegría y armonía y de alegría espiritual.

Dios me la bendiga, hija, Dios me le dé la salud. Vamos a ver cómo a ese corazoncito se lo tranquilizamos un poquito porque la respiración… le falta el aire. Se va a sentir mejor.

Ahora debe pensar que la Santísima Virgen está con usted, que la va a cuidar, que la va a visitar en su casa. Va a sentir el olor de las rosas, del incienso místico de los altares, de las Iglesias y usted misma se va a admirar, usted misma se va a impresionar… los pétalos de rosas de la Virgen.

Que Dios la bendiga, hija.

Que Dios te bendiga a ti para que me la cuide, me la proteja. Tú eres fuerte, estás cansada también, pero adelante, hija, hasta el final porque ese es nuestro deber. Cuando tenemos alguien así cerca hay que dar todo.

Dios te bendiga, hija, te dé la paz, la serenidad y la felicidad y que todo se te resuelva. Todo se va a resolver, porque en verdad has estado últimamente un poco triste, te has sentido acompañada y sola a la vez. Entonces, bueno, vamos a dejarle eso a Dios, a mi Señor y piensa que todo tiene en la vida un principio y como lógica su fin para comenzar algo nuevo. ¿Me entendiste? Nada está perdido mientras tengamos un hálito de vida, así que feliz.

Y Dios a ella, bueno, me le prorrogue su vidita y, bueno, hasta que Dios quiera, ya ella está entregadita, pero es fregadita también.

Esta sí que es compañera, caray, muy alegre, esta mujer ha trabajado como una burrita.

Dios la guarde, yo admiro la gente trabajadora, la gente que traspasa todos los linderos, qué bien; la felicito. Hubo alguien que se lo reconociera… su sacrificio y todo su valor enfrentando la vida y trabajando de sol a sol.

Cada persona tiene su gracia y Dios le dio esa gracia a ella, eso es tan difícil encontrar a gente trabajadora, gente que no le tiene miedo a nada.

Que Dios me la guarde. Así que váyase feliz y pensar que todos nos vamos a encontrar allá arriba algún día en el cielo, allí nos vamos a reunir, por eso hay que rezar unidos en oración, tenemos que rezar siempre unidos con la familia, en el hogar… el santo rosario. Cuesta un poquito, pero bueno, aunque no te conteste, pero tú le llevas la corriente.

Que Dios me la bendiga, váyase tranquila y feliz, la voy a tener en mis oraciones y voy a pensar que es como una abuelita, las mías se murieron, mis abuelas, pero voy a decir: Esta es una viejita que me encontré y que me tomó por nieta.

Dios la guarde, hija, y ahora: ¡Alegría, gloria a Dios, aleluya, aleluya, aleluya!

Te felicito, tienes muy buena disposición. Esas cosas me llegan al corazón plenamente, personas así como tú. Hay momentos difíciles, pero vamos a ponerle una carita bonita a lo que se presente. Has luchado, has logrado vencer. Te felicito, la vida es una lucha en continuación.

Entonces, tranquilo, vive en paz, feliz porque has dado mucho y el que da tiene derecho a recibir aunque parezca poquitico, pero es la buena voluntad de las personas al servicio de los demás, dar y dar y no cansarnos de que nos están molestando, porque Jesús cura nuestras heridas, fortalece nuestro corazón y lo enciende de mucho amor para poder así dar de nosotros lo mejor que tengamos.

Debemos ser muy humildes y muy sencillos para poder verdaderamente conquistar el reino de los cielos con una gran caridad a nuestros hermanos.

Me da dolor no cumplir con todos, pero estoy muy cansada y me siento mal, que Dios me los bendiga, me los proteja y que el cielo se abra para que entremos todos – eso es lo importante – que podamos algún día gozar en el reino de los cielos, es la realidad más grande que tenemos.

Entonces, yo diría: Oración, oración y oración, meditación, meditación, meditación, penitencia, penitencia, penitencia y Eucaristía, la Eucaristía, la Santa Misa. No falten a la Santa Misa, no nada más que el domingo por obligación, sino si es posible cada día, sino en la mañana, en la tarde, pero recibir al Señor, ese es nuestro alimento y eso es lo que me tiene aquí parada, sino fuera por eso no podría hacer nada; ese es mi alimento, esa es mi vida, eso es todo.

Y mucha caridad a nuestros hermanos: una mirada, un apretón de manos, una oración, orar por los demás, no importa cómo vengan ni de dónde lleguen lo importante es dar amor porque Jesús se dio y se dio hasta la Cruz, hasta llegar a ser crucificado por salvarnos a nosotros.

En estos tiempos nos está pidiendo: valor, fortaleza, prudencia y caridad, caridad a manos llenas. Caridad es lo que nos va a salvar y la caridad representa el amor y el amor es la vida del hombre que nos sostiene… de allí vienen los hijos… del amor, los retoños, la fragancia de nuestra vida que son los hijos. Los otros que, bueno, no se casan es porque Dios lo quiere así, porque tienen que cumplir otra misión, pero todos la tenemos en una forma u otra, pero tenemos algo que hacer y no pasar por la vida sin hacer nada… pequeñas cosas, no tantas cosas a un mismo tiempo, no, no, pero sí algo que nos involucre en esa comedia de la vida con acierto y seguridad de que vamos a salir adelante porque Dios nos está sosteniendo y nos está dando el amor, el amor a raudales para repartirlo y darlo a manos llenas.

El amor es lo más grande que tenemos, amar a nuestros hermanos, a los niños, a los inocentes, a los ancianos encorvados por los años, a nuestros parientes, a nuestros amigos, a nuestros enemigos, a todos… amar, amar, amar, amor porque allí reside la vida del cristiano, del católico, del que siente a su Cristo, del que siente a su Padre, el Padre que está en los cielos, Dios que nos creara a imagen y semejanza suya, imitando a María, la humilde mujer del calvario que se dio al pie de la Cruz con su Hijo allí, al pie de la Cruz con sus brazos abiertos para refugiar a su Hijo en su pecho materno.

Pensemos en ese momento tan difícil para esa Madre: ver a su Hijo muerto de la manera más cruel, pero que Él lo dio todo para salvarnos y para redimir al pecador y para vencer al enemigo.

Entonces, hermanos, quedo complacida de esta noche que aunque me sentí muy mal, o me siento mal, pero Dios me dio las fuerzas para llevar un poquito de consuelo a quien lo necesitara de manera más urgente.

Que Dios los bendiga y nos guarde a todos, Dios nos guarde y nos bendiga, Dios nos guarde y nos bendiga. ¡Dios nos guarde y nos bendiga! Guardarnos con sus ojos en esta noche y en todas las noches de nuestra vida, ya, Dios los guarde a todos.

Gracias, gracias de comprenderme un poquito algunos de los que vinieron. Dios los guarde.

(Aplausos.)

Todos han recibido, lo van a notar con los días, les va a cambiar todo… mejorar su vida interior, ustedes como personas humanas con salud, con vida, con alegría, con sus amistades, con sus seres queridos. Esto va a ser algo que ustedes mismos se van a impresionar, acuérdense de esto.

Que Dios los bendiga a todos. Los amo a todos y los llevaré en mi corazón.

Hasta mañana, si Dios quiere, y que yo pueda caminar, arrastrándome aunque sea.