Palabras de la Sierva de Dios María Esperanza de Bianchini. Lowell, Massachusetts, EE.UU

Sábado, 18 de septiembre de 1993

[…] pero que aman a la Virgen y comprenden a las personas, saben comprender, tienen una cierta comprensión, como también, pues, nos han dado paso para llegar aquí a Sister Margaret. Bendito sea el Señor que la ha iluminado y ha iluminado a toda la obra de Medjugorje, de todas estas personas, de ese mensaje tan grande, y han comprendido que Betania también trae su mensaje de reconciliación y que sin reconciliación no puede haber paz.

Entonces, hay una aceptación hasta cierto punto que me hace feliz de que realmente me hayan abierto las puertas y se las hayan abierto a ustedes también. Ustedes tienen que corresponder a la gracia y cantar serenamente, tranquilamente.

Cuando yo voy hablar yo no sé qué es lo que voy a hablar […]. Yo voy a cantar, yo he practicado mi canto, yo creo que puedo dar la talla. Sabemos que cuando entramos en esta relación con el mundo del arte, de la música y también de las personas de televisión, de todas estas cosas, pues, de teatro, todo esto trae una cantidad de cosas, pero que nosotros tenemos que tratar, pues, de abarcar un mundo nuevo, no en el mundo porque el mundo está todo confundido, pero por supuesto tendrá sus cosas muy buenas y maravillosas.

Vamos a pensar que estamos haciendo todo por un mundo nuevo, por una generación venidera que son los que van a aprovechar todo esto, especialmente nuestros niños que van a tomar de todo esto, por mis nietos, ustedes sus hijos, los hijos de sus hijos. Esto es una comunidad que nace y que crece y que da sus frutos y que pueden comer esos frutos y realizarse. Ustedes se van a realizar, ustedes se han realizado en Caracas cuando cantaron en las iglesias y han ido a casa de los ancianos, por aquí y por allá se han sentido muy bien. Ahora vamos para afuera, como yo salí, bueno salen ustedes también al mundo porque también depende de la actuación de ustedes, del coraje que tengan, de lo que brinden con mucha serenidad, en su puesto. No es que van a estar brrrr, no, nada de eso, no tampoco serios, no, sonreídos; nada como que están sacando una tarea, no, las tareas yo no las quiero.

Pero es hermoso pensar que hay alguien o alguna persona, o dos o tres personas, o cuatro personas, o toda una comunidad como ésta que está aquí de Medjugorje que los invita a ustedes, aquí en los Estados Unidos. Entonces, que soy yo el lazo, bueno, tengo yo que siempre ser el lazo porque por algún lado yo brinco, y salto y logro las cosas de acuerdo a la voluntad de Dios, porque no me gusta abusar de nadie.

Entonces, pues, tranquilos, serenos, muy contentos, muy felices y adelante con esa voz y todos impulsados por un deseo de superarse, superación espiritual; entonces, tranquilos.