Palabras de la sierva de Dios María Esperanza de Bianchini Hospital Universitario de Maracaibo Maracaibo, Zulia, Venezuela

Miércoles, 23 de octubre de 1991

(Dirigiéndose a un grupo de niños y adultos.)

…realizarnos como entes de luz en el mundo para llevar el mensaje de una Madre que desea de nosotros verdaderos apóstoles de su Corazón.

Esto es lo que importa: llevar el mensaje de mi Madre y servirla, amarla y hacerla reconocer de todos sus hijos de la Tierra; porque mientras el hombre no cumpla los mandamientos, con esas Leyes divinas, con esa doctrina de Cristo, viviremos en desarmonía.

He aquí, que se suceden grandes peligros en los cuales tenemos nosotros con nuestra oración, con nuestra buena voluntad y deseos de aprender a vivir y practicar el Evangelio podamos detener eso que nos están haciendo, que estamos viendo actualmente, con la oración, con la penitencia, con la meditación, con la Eucaristía.

Es la Eucaristía… vayan. “Que me siento mal.” Recíbanlo. “Que yo me siento triste.” Recíbanlo. “Que me persiguen.” Recíbanlo. “Yo no me siento…  voy a recibirlo.” Ese es el alimento, esa es una realidad, la realidad más grande, la Eucaristía. Comulguen.